domingo, 22 de enero de 2017

Los detalles que revelan las nuevas fotografías del Sol tomadas por el ALMA, el radiotelescopio más potente del mundo


Redacción BBC Mundo


18 enero 2017 



                                          Derechos de autor de la imagen AlMA Image caption

Las manchas solares tienen una temperatura menor que las zonas de alrededor, por eso se ven más oscuras.

Una nueva serie de imágenes del Sol, capturadas por el radiotelescopio ALMA en Chile, revelaron nuevos detalles sobre nuestra estrella más cercana.

Estas fotos muestran con gran precisión, entre otras cosas, el centro oscuro y retorcido de una mancha solar que tiene casi el doble de diámetro de la Tierra.

Las manchas solares son fenómenos transitorios que se producen en regiones donde la actividad magnética es intensa.

Estas regiones tienen una temperatura más baja que sus alrededores. Derechos de autor de la imagen AlMA Image caption Aunque el telescopio está diseñado para observar objetos de luz tenue, pudo obtener imágenes del Sol sin dañarse.

La mancha fue fotografiada en 2015, pero el nivel de detalle de estas nuevas imágenes permitirán entender mejor cómo funciona la física del Sol.

Se trata, además, de las primeras imágenes del Sol tomadas por este telescopio ubicado a unos 5.000 metros de altura en el desierto de Atacama, en el norte de Chile.
Espectro completo

Aunque el ALMA está diseñado principalmente para observar objetos que emiten una luz tenue, lejanos en el Universo, como lo son las galaxias y discos protoplanetarios que rodean a las estrellas jóvenes, tiene la capacidad de estudiar el Sol sin que la intensidad de su luz y calor lo dañe. Derechos de autor de la imagen AlMA Image caption La mancha fue fotografiada primero en 2015, pero en mucho menor detalle.

La ventaja que ofrece, en comparación con otros telescopios, es que permite observar también la actividad solar de la cromosfera, la zona que está por encima de la fotosfera, que es la superficie visible del Sol.

Analizar el espectro electromagnético completo del Sol, dicen los científicos, es crucial para entender su comportamiento.

"Estamos acostumbrados a observar al Sol en la luz visible, pero eso dice poco de la superficie dinámica y la atmósfera energética de nuestra estrella", explicó Tim Bastian, astrónomo del Observatorio Radioastronómico Nacional de Estados Unidos.

"Para entender bien al Sol, tenemos que estudiarlo en todo su espectro electromagnético, incluidas las emisiones milimétricas y submilimétricas que el ALMA puede observar".

viernes, 20 de enero de 2017

La última comida del “hombre de los hielos” fue una especie de tocineta seca de cabra

Efefuturo.- La última comida de Ötzi, la momia del Neolítico conocida como “el hombre de los hielos”, fue una especie de tocineta seca de cabra montesa, según los últimos datos salidos del análisis de su estómago.

VIENA VIERNES 20.01.2017


La momia de Ötzi fue encontrada congelada en 1991 en un glaciar de los Alpes, Italia. EFE


“Lo último que comió fue carne muy grasa y seca, quizá una especie de tocineta“, declaró durante una conferencia en Viena Albert Zink, líder del equipo que investiga en Bolzano (norte de Italia) los restos del hombre que murió hace unos 5.300 años.


Los científicos analizaron la nanoestructura de la carne de cabra encontrada en el estómago de la momia y la compararon con otros tipos de carne preparada.

“La carne seca y cruda conserva sus fibras, que es lo que hemos encontrado en el estómago de Ötzi, mientras que esta estructura se pierde al cocinarla o asarla”, señala Zink, según recoge la agencia de noticias APA.
La técnica, desde hace miles de años

La deshidratación de carne y otros alimentos es una técnica que se usa desde hace miles de años para conservar la comida durante más tiempo.

El análisis de las sustancias grasas halladas en el estómago también han demostrado que no se trata de queso u otros productos lácteos, tal como especulan algunos investigadores.


Los restos momificados de Ötzi, que tenía aproximadamente 46 años y media 160 centímetros cuando murió de forma violenta, fueron descubiertos en 1991 en un glaciar en territorio italiano.

Su excelente estado de conservación -a más de 3.000 metros de altura- lo convirtió en una sensación científica al aportar una enorme cantidad de datos biológicos e históricos sobre la Edad de Bronce.

Cuando fue encontrado el “hombre de hielo” vestía unas calzas de piel de cabra y sombrero y junto a él había un hacha de cobre y un carcaj llenó de flechas.
La muerte de Ötzi fue violenta

Ötzi murió hace 5.300 años de forma violenta: tenía un profundo corte en la mano, fruto de un primer ataque, y después una herida de flecha, cuya punta ha sido encontrada bajo la axila derecha.

Los científicos aseguran que poco después de ser herido con la flecha, mientras se desangraba, recibió el definitivo golpe mortal en la espalda con un objeto contundente. Efefuturo

sábado, 14 de enero de 2017

Muere William Peter Blatty, padre de 'El exorcista'



El escritor conquistó el Oscar y el Globo de Oro al mejor guión por la adaptación de su propia novela, dirigida en 1973 por William Friedkin


William Peter Blatty, escritor y guionista de 'El exorcista'.


EL PERIÓDICO / BARCELONA


VIERNES, 13 DE ENERO DEL 2017 - 18:25 CET

Autor de la novela y del posterior guión de 'El exorcista', William Petter Blatty falleció la noche del jueves a los 89 años, sin que se hayan revelado las causa de su muerte. El escritor y guionista estadounidense, nacido en Nueva York en 1928, conquistó el Oscar el Globo de Oro al mejor guión adaptado por su trabajo en la obra maestra del cine de terror dirigida en 1973 por William Friedkin. Fue el propio director, precisamente, quien confirmó la noticia del fallecimiento de su "amigo y hermano" a través de su cuenta de Twitter.


Blatty vendió solo en Estados Unidos más de 13 millones de ejemplares de su novela, escrita en 1971 y basada, según parece, en un exorcismo efectuado en 1949 del que Blatty había oído hablar en 1950, cuando recibía clases en la Universidad de Georgetown, un centro dirigido por sacerdotes jesuitas. Además de la referencial novela, Blatty escribió una docena de guiones cinematográficos, varios de ellos para Blake Edwards, como 'El nuevo caso del inspector Clouseau' (1964), '¿Qué hiciste en la guerra, papi?' (1966) o 'Darling Lili' (1970).



Además de guiones y novelas, Blatty también se atrevió con la dirección. Él mismo se encargó de llevar al cine sus novelas 'La novena configuración' (1980), extraña, casi maldita, película ambientada en un hospital psiquiátrico, nunca estrenada en España; y'El exorcista III' (1990), basada en su novela 'Legión'.

Alfred Wallace: el científico que descubrió la evolución (además de Darwin)

Vivien Cumming. BBC Earth

Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionWallace y Darwin compartieron la gloria al principio. Pero luego el mundo olvidó a Wallace.

Hay un lugar en el mundo donde todas las fuerzas de la naturaleza convergen y crean un entorno tan único que hay animales como en ningún otro lugar del planeta.

Volcanes cubiertos de selvas tropicales se elevan sobre un océano lleno de arrecifes de coral y los ecosistemas se unen para crear una biodiversidad inigualable.

Es la tierra que Alfred Russel Wallace exploró durante ocho años, desde 1854 hasta 1862.

Y donde hizo algunos de los descubrimientos científicos más importantes de los últimos tiempos.

Wallace jugó un papel fundamental en el descubrimiento de la evolución y también sentó los cimientos de nuestra comprensión sobre cómo las islas influyen en el mundo natural.

Esta región era conocida por Wallace como el archipiélago malayo.

Para los biólogos modernos es Wallacea: las miles de islas del sudeste asiático que se encuentran entre Asia y Australia.

La investigación de Wallace trató de responder a una profunda pregunta: ¿de dónde viene la vida?

Viaje desastroso

Nacido en Gales, Reino Unido, en 1823, Wallace era un hombre con pocos recursos, pero una enorme pasión por la naturaleza.

Derechos de autor de la imagenVIVIEN CUMMINGImage captionWallacea es una de las regiones de más biodiversidad del mundo.

Comenzó a coleccionar insectos a modo de pasatiempo, pero al final su anhelo de aventura le llevó a explorar el mundo.

Por fortuna para Wallace, el Reino Unido victoriano se estaba interesando por los insectos, y la demanda de museos y coleccionistas privados estaba creciendo.

Wallace podía ganarse la vida haciendo lo que más le gustaba: coleccionar escarabajos y otros bichos.

Pero su primer viaje terminó siendo un desastre.

Se fue al Amazonas. Sus bosques gigantes prometían un abanico de nuevas especies que le garantizarían un lugar en el mapa científico.

Después de cuatro años, Wallace partió de regreso a casa. Pero su barco se incendió en mitad del Atlántico.

Todo el mundo sobrevivió, pero Wallace tuvo que pasar por la angustia de ver a sus insectos arder en llamas.
La segunda aventura

En 1854, a los 31 años, emprendió otra aventura, esta vez en el archipiélago malayo.

Los victorianos se llevaban de todo en sus viajes, desde muebles hasta ropa o sal y pimienta.

Derechos de autor de la imagenVIVIEN CUMMINGImage captionWallace estudió los insectos, de los que se sabía muy poco en su tiempo.

Pero además de esos elementos "esenciales", Wallace necesitaba todo su equipo científico para recoger especímenes, que incluía nidos, cajas, alfileres y jaulas.

Estableció su base en Singapur y desde ahí viajó a diferentes islas de la región.

En una carta que le escribió a su madre en 1854 describió su rutina diaria:

"Me levanto a las cinco y media. Me baño y tomo un café. Saco mis insectos del día anterior y los pongo en un lugar a salvo para que se sequen. Charles [su ayudante] remienda las redes, llena los alfileteros y se prepara para el día".

"Desayunamos a las ocho. Salimos a la selva a las nueve. Tenemos que subir una empinada colina y siempre llegamos goteando sudor".

"Luego caminamos hasta las dos o las tres, y normalmente regresamos con unos 50 o 60 escarabajos, algunos muy raros y hermosos".

"Nos bañamos, nos cambiamos de ropa y nos sentamos a matar y clavar los insectos con los alfileres. Charles se encarga de las moscas, chinches y avispas. Todavía no confío en él para los escarabajos".Derechos de autor de la imagenVIVIEN CUMMINGImage captionEl investigador se adentró en la selva, pero sus aventuras no siempre terminaron bien.

"Cenamos a las cuatro. Después trabajamos de nuevo hasta las seis. Me tomo un café. Leo. Si son muchos, trabajamos con los insectos hasta las ocho o las nueve. Luego, a la cama".
El ensayo de Ternante

Sus ochos años de observación le llevaron a algunas conclusiones.

En esa época, los científicos habían comenzado a darse cuenta de que la Tierra —y la vida en ella— era mucho más antigua de lo que se pensaba.

En lugar de unos pocos miles de años, el mundo tenía millones de años.

Un pensador clave fue el geólogo Charles Lyell, quien argumentó que la Tierra había cambiado con el tiempo, tomando su forma por lentos procesos, como la creación de las montañas.Derechos de autor de la imagenVIVIEN CUMMINGImage captionSus mayores descubrimiento los hizo estudiando a los escarabajos.

Wallace fue un ávido lector sobre este tema. Y no dudaba en contarle a la gente que había encontrado y adoptado ideas controvertidas.

Pero también llevó la discusión un paso más allá y sugirió que la vida cambia con el tiempo.

Especies como el orangután, argumentó Wallace, se transforman gradualmente, de generación en generación.

En 1858, Wallace escribió lo que se conocería como "el ensayo de Ternate" -lugar donde se hallaba, en Indonesia- que cambiaría nuestra forma de comprender la vida para siempre.

En su texto, explicó que una especie sólo se transforma en otra si está luchando por sobrevivir.
Intercambios con Darwin

Wallace le envió sus ideas al naturalista inglés Charles Darwin, con quien intercambió varias cartas.

Darwin, quien había estado trabajando durante 20 años en su propia teoría de la selección natural, no había publicado sus ideas por miedo a que fueran rechazadas.

Derechos de autor de la imagenVIVIEN CUMMINGImage captionWallace notó cómo ciertas especies separadas por el agua que rodea a un grupo de islas desarrollan ciertas características únicas.

Pronto se dio cuenta de que los descubrimientos de Wallace encajaban con los suyos y decidió dar el paso.

Presentó ambos documentos a la vez para que los dos recibieran crédito por la teoría de la evolución.

En el momento, ambos se hicieron famosos. Pero después de que Darwin publicara su libro "El Origen de las Especies por Medio de la Selección Natural", en 1859, quedó fijo en la memoria colectiva como "el hombre que descubrió la evolución".

Y mayoría de la gente se olvidó de Wallace.
Biogeografía de la isla

Entre los científicos, Wallace es más conocido por su teoría de la "biogeografía de la isla": las formas en que la vida de las islas configuran la mezcla de especies.

Descubrió grandes diferencias entre los animales de islas cercanas, especialmente entre Bail y Lombok.

Ambas islas estaban separadas por aguas profundas, y Wallace se dio cuenta de que la mayoría de las especies no podían cruzarlas.

Los orangutanes de Borneo y de Sumatra son otro ejemplo. Son especies diferentes que únicamente existen en las islas que llevan su nombre.

Wallace también se percató de que la mayoría de las islas estuvieron una vez conectadas con el continente australiano o asiático.

Derechos de autor de la imagenVIVIEN CUMMINGImage captionEsta rana voladora, por ejemplo, sólo vive en la isla de Sulawesi.

Por eso, la línea divisoria entre la fauna asiática y australiana es conocida como la línea de Wallace.

También escribió sobre el color, preguntándose por qué los animales habían evolucionado en colores tan diferentes.

Un estudio publicado en octubre de 2016 revisó las ideas de Wallace y encontró que, a pesar de haber trabajado con una base de conocimiento mucho más reducida que la que tenemos hoy en día, "omitió poco".

Cuando Wallace regresó a casa, se encontró con un país que había sido sacudido con sus descubrimientos y por los de Darwin.

La gente se cuestionaba su comprensión sobre el mundo y su lugar en él.

Wallace había recogido más de 125.000 especies, 5.000 de ellas nuevas para la ciencia. Todavía están en museos de todo el mundo.

Su libro "El Archipiélago Malayo" fue el documento más importante sobre la región en aquella época y todavía lo leen muchos científicos, viajeros y aventureros hoy día.

Fue publicado en 1869 y nunca dejó de imprimirse.
La mano del hombre

Siguiendo los pasos de Wallace, visité las islas de Asia Sudoriental entre junio y julio de 2016.

Al igual que en los tiempos de Wallace, atacan al cuerpo y a los sentidos. Si no sucumbes a la putrefacción de pies, serás comido vivo por todas las criaturas que te puedas imaginar, desde mosquitos hasta arañas y sanguijuelas.

Sudas tanto que la ropa se empapa al instante.

Pero merece la pena estar entre flora y fauna de tan magnífico ecosistema.

Tristemente esta jungla paradisiaca a menudo es perturbada con un sonido misterioso: las motosierras que resuenan entre los árboles.

Y la destrucción del hábitat está poniendo a muchas especies en peligro.

Wallace vio venir este problema hace más de 100 años.

Le entusiasmaba especialmente la isla de Java, un lugar donde los tigres y rinocerontes todavía vagaban sin ser molestados.

Derechos de autor de la imagenVIVIEN CUMMINGImage captionLa tala es muy común en varias partes de Wallacea.

Pero advirtió que "la civilización moderna se estaba extendiendo sobre la Tierra".

Hoy, Java es la isla más poblada de la región, habitada por 145 millones de personas.

Los bosques siguen reduciéndose, el tigre de Java está extinto y el rinoceronte de Java es la especie de rinoceronte más amenazada del mundo.

Wallace advirtió que el mundo no fue creado para el beneficio de la humanidad.

martes, 20 de diciembre de 2016

¿El clima o la caza?: Qué fue lo que realmente barrió a los mamuts de la faz de la Tierra

Niki Rust.BBC Earth
Image copyrightALAMYImage caption¿Por qué desaparecieron? Un misterio aparentemente insondable.

En nuestro planeta podría haber hasta 10 millones de especies de vida compleja, pero si se añaden todas las que alguna vez han vivido, algunos biólogos creen que el total sumaría unos 5.000 millones.

El cálculo conduce a una asombrosa conclusión: el 99% de las especies han sido conducidas a la extinción.

Más especies se están sumando a esas filas cada año.

La caza excesiva, la sobrepesca y la pérdida de hábitat impulsados por el hombre están llevando a muchas especies al borde de la desaparición.

Para el año 2100, se espera que los seres humanos hayan causado la extinción de hasta la mitad de las especies que actualmente pueblan el mundo.

Pero, ¿cómo determinamos qué causó las muertes masivas ocurridas hace mucho tiempo?

Extinciones grandes y pequeñas

Para hacerlo tenemos que revisar lo que los arqueólogos, paleontólogos, geólogos y otros científicos han concluido a partir de las pruebas reunidas.

El problema es que esos científicos no siempre están de acuerdo entre sí.

Image copyrightALAMYImage captionLos seres humanos tienen un historial de destrucción de ecosistemas.
Además de las cinco o seis extinciones masivas, también ha habido muchas extinciones pequeñas en la Tierra.

Una de estas ocurrió hacia el final del Pleistoceno, hace decenas de miles de años.

A veces se le denomina extinción de la "megafauna", porque muchas de las especies que desaparecieron eran animales particularmente grandes, con un peso de más de 44 kg, como los mamuts.

El problema de intentar desenredar la causa de esta extinción es que la evidencia es escasa.

Para complicar aún más las cosas, en algunas áreas del mundo pareció haber ocurrido a un ritmo mucho más lento que en otras, y las condiciones ambientales y los niveles de actividad humana también diferían.
El hielo derretido

Un argumento popular para explicar las extinciones es que se debieron al cambio climático.

Nuestro planeta estaba comenzando a emerger de la última Edad de Hielo. Se cree que las temperaturas globales se habían disparado alrededor de 6 °C, un cambio que habría afectado a los animales más grandes, pues no pueden perder calor tan rápido como los más pequeños.

Además de eso, se cree que el clima era más cambiante en esa época, con oscilaciones de estados muy húmedos a muy secos.

Image copyrightALAMYImage captionEl clima se calentó y el hielo comenzó a desaparecer de grandes espacios.
Esto podría haber exacerbado las extinciones de la megafauna. Debido a que los mamíferos de la Edad de Hielo probablemente tenían gruesas capas de piel, les habría resultado difícil adaptarse al cambio climático.
O el humano cazador

La otra principal escuela de pensamiento culpa a los humanos por la desaparición de la megafauna en la Edad de Hielo.

Esta es la hipótesis de la caza excesiva, que surgió por primera vez en la década de 1870 después de descubrirse que los seres humanos habían convivido con los mamuts.

Sin embargo, evidencia posterior demostró que las extinciones en Eurasia demoraron demasiado tiempo, así que la caza excesiva no sería una explicación plausible. En ese punto, el desacuerdo sobre la causa de la extinción comenzó a emerger.

Otros piensan que enfermedades contagiosas y mortales -llevadas por las migraciones humanas- pueden haber sido la causa.

Entonces, ¿quién tiene la razón?

Explicaciones parciales y dudas

Actualmente algunos investigadores creen que la caza excesiva podría haber sido responsables de las extinciones de la megafauna en América y Australia.

Image copyrightALAMYImage captionLos registros de las primeras sociedades humanas son muy escasos.
Esta teoría del "caza excesiva" cobró fama al final de los años 60 con el trabajo del fallecido Paul S. Martin, un geocientífico de la Universidad de Arizona.

La evidencia muestra que, a medida que los humanos emigraron a esos continentes, cazaron la fauna nativa con facilidad.

El ambiente árido era también muy combustible y, con sus impresionantes habilidades para iniciar el fuego, los primeros seres humanos en la región pudieron quemar vastas áreas de hábitat, contribuyendo al declive de las especies nativas.

Algunos científicos se apresuran a señalar que hay problemas con la aplicación de la hipótesis de la caza excesiva a un área como América del Norte.

De hecho, algunos estudios sugieren que solo dos especies de la megafauna fueron cazadas extensamente en el subcontinente: mamuts y mastodontes.

Es más, durante el período de extinción de la Edad de Hielo en América del Norte se cree que la población humana era demasiado baja como para haber causado extinciones masivas, y no tenía las herramientas disponibles para matar un número elevado de grandes mamíferos.

David Meltzer, profesor de la Universidad Sureña Metodista en Dallas, Texas, es uno de los mayores críticos de esta hipótesis.

Por ejemplo, señala que de 32 géneros de mamíferos de la megafauna que estuvieron presentes en Norteamérica durante la última Edad de Hielo, nueve sobrevivieron.

¿Por qué los seres humanos habrían cazado excesivamente 23 especies, pero no las otras nueve?

¿Y por qué habrían cazado ciertas especies hasta la extinción cuando otras más abundantes habrían sido más fáciles de encontrar?
El problema de la evidencia

Los defensores de la hipótesis del exceso de caza salen rápidamente a defenderla contra estos ataques.

Image copyrightALAMYImage captionUna de las teorías más difundidas atribuye a la caza la extinción de especies. Pero los científicos no se ponen de acuerdo.

En un artículo de 2007 Gary Haynes, de la Universidad de Nevada en Reno, argumentó que solo porque no tenemos evidencia sólida para una hipótesis no significa que no sea cierta.

"No se puede dudar de que los cambios en el clima y la vegetación fueron duros para las poblaciones de la megafauna, tanto a nivel regional como continental", escribió.

"Pero la inexorable desaparición de tantos grandes mamíferos en diferentes continentes, en sintonía con la extensión expansiva del Homo sapiens moderno hacia esos continentes, es suficiente evidencia circunstancial para convencerme de que el factor principal en las muertes fue la presencia de humanos".

Todd Surovell, arqueólogo de la Universidad de Wyoming en Laramie, también dice que no hay evidencia suficiente para apoyar la teoría del cambio climático.

"No tenemos casos claros de extinción de animales a gran escala en ausencia de seres humanos", señala.

"Los mamuts, por ejemplo, sobrevivieron al Holoceno en islas oceánicas a donde no llegaron los humanos".

"Otro problema con el cambio climático es que algunas extinciones parecen haber ocurrido cuando no se estaban produciendo cambios climáticos importantes", agrega Haynes.
Ni lo uno ni lo otro

Otros expertos piensan que ni el argumento de la caza excesiva ni el cambio climático son acertados.

Image copyrightALAMYImage captionEs posible que la isla Wrangel haya sido la última morada de los mamuts.
La teoría de la enfermedad, propuesta por Ross MacPhee y Preston Marx, sugiere que una "hiperenfermedad" fue contagiada a los mamíferos nativos por la migración de los seres humanos, o posiblemente sus perros.

La enfermedad afectó particularmente a los mamíferos más grandes, sugieren los defensores de la hipótesis, porque las especies de cuerpos más pequeños son más resistentes como resultado del mayor tamaño de su población y tiempos de gestación más cortos.

Sin embargo, esta idea no parece tener mucha evidencia que la apoye, por lo que se considera por muchos expertos como una improbable causa principal de las extinciones en la Edad de Hielo.

¿Podría ser que las extinciones fueran causadas por un clima cambiante y la caza excesiva de los seres humanos?

Image copyrightALAMYImage caption¿Somos conservacionistas por instinto?

Este parece ser el caso de las extinciones de la megafauna del Pleistoceno tardío en algunas partes del mundo -especialmente en el sudeste asiático-, por lo que es posible que la combinación también haya provocado el descenso de la megafauna en otras áreas.

"Es posible que no haya una única explicación para cada suceso de extinción", admite Surovell.

"Todos vemos la misma evidencia, pero la interpretamos de diferentes maneras".

La nueva vida del templo del faraón guerrero



FRANCISCO CARRIÓN (Vídeo)


Sobre los escombros del que fuera el templo de uno de los monarcas más poderosos del Antiguo Egipto han comenzado a resurgir nuevos tesoros

Como un cartonaje de colorida decoración recuperado tras un delicado y arduo rescate

El equipo español responsable de los hallazgos espera poder poner en marcha un museo al aire libre
FRANCISCO CARRIÓN
Luxor (Egipto)18/12/2016 09:19

Dominado tal vez por la misma megalomanía que padecen los políticos de hoy, Tutmosis III -el faraón guerrero que amplió los dominios del Antiguo Egipto hasta limites jamás alcanzados- tampoco perdía ocasión de firmar las grandes obras que alumbró su mandato.

"Cuando el monarca decidió construir el templo se celebró la ceremonia del estiramiento de la cuerda. Se realizó por la noche y orientada por las estrellas. Estiraron una cuerda que sería simbólicamente el eje del templo y se señalaron cuatro lugares en los que, una vez excavados, fueron depositadas piezas que traerían suerte a la edificación", cuenta la egiptóloga española Myriam Seco a las puertas del templo funerario de Tutmosis III, plantado entre los campos fértiles regados por el Nilo y la pedregosa y agujereada colina de Qurna, en la orilla occidental de la actual Luxor. En su vasto perímetro, que se extiende a lo largo de 100 metros de ancho y 150 metros de largo, la misión que a las órdenes de Seco horada sus entrañas desde 2008 ha hallado las primeras piedras que depositó el rey durante tan singular y solemne ritual.

"Se solían colocar en las esquinas y es un pequeño tesoro. Hemos encontrado unos monolitos de granito, cuarcita y arenisca, los materiales usados en el templo. Los cuatro de mayores proporciones tienen el cartucho del soberano y la inscripción: 'Tutmosis III en su templo del oeste en el día del estiramiento de la cuerda", detalla la arqueóloga.
Valiosos hallazgos

Es mediados de diciembre y la expedición apura sus últimos días. Las cuadrillas de obreros se desparraman aún por las ruinas del templo de Millones de Años (como se denomina a los templos funerarios del Imperio Nuevo) dedicado al apodado 'Napoleón egipcio' (1490/68-1436 a.C.). Las nueve campañas han ido desempolvando un recinto extraviado en mitad de la antigua Tebas faraónica. "Es un templo en ruinas que nos ha permitido acceder a una serie de informaciones muy valiosas como su cimentación", subraya la sevillana mientras observa al menguado ejército de trabajadores que, enfundado en "galabiyas" (túnicas), reconstruye la rampa del primer patio, mutilado hoy por el asfalto de la carretera que cruza a unos metros.

Una cuadrilla de trabajadores egipcios participa en la restauración del muro de adobe de la zona oeste del templo, junto a las ruinas del santuario.

"Es la rampa que conducía a la tercera terraza del templo. Estaba construida de adobe y recubierta de losas de piedra", explica la directora de la misión antes de internarse en el laberinto.

Cuadrícula a cuadrícula la edificación va desvelando sus secretos. Al cruzar los muros de adobe -remontados sobre los originales-, la mirada se pierde en los ocho hoyos -cuatro a cada lado de la rampa- que carcomen el suelo del segundo patio. "Son ocho maceteros. Es un agujero de nueve metros de profundidad en la roca madre que llega hasta la capa freática. Los rellenaban de tierra fértil y estaban rodeados de adobe. No requerían riego", arguye Seco, capaz de imaginar la fronda perdida. "En uno de los huecos hallamos restos de raíces y hojas secas que corresponderían a una persea, el árbol sagrado de los egipcios".

A ras de suelo, el templo parece un universo cuasi inabarcable que cada otoño auscultan una treintena de expertos -la mayoría españoles- y 150 obreros en busca de los restos del naufragio. "Estamos reparando una deuda. Que el templo de una figura de tal trascendencia histórica no estuviese excavado era algo que no encajaba", replica el también egiptólogo y miembro del proyecto Javier Martínez Babón. "Tutmosis III es uno de los faraones más fascinantes y éste su templo de eternidad".

Martínez Babón habla del desagravio pendiente entre los muros de una estancia construida fuera del complejo y en presencia del último paciente rescatado de los enterramientos que se extienden bajo tierra. El recién llegado, socorrido hace tan solo unas semanas, es una momia cubierta de un espléndido cartonaje. "Es lo más bonito que he visto. La policromía es magnífica", confiesa feliz el especialista. Poco se sabe a ciencia cierta del difunto, un tal Amon Renef que portaba el título de "Sirviente de la Casa Real".

Cartonaje de Amon Renef, hallado en el muro perimetral sur del templo.

"Tenemos que investigar el título para tratar de precisar el cargo. Sería probablemente un funcionario de rango medio", avanza Martínez Babón. La primera radiografía del finado ha arrojado luz sobre su interior: "Las termitas han devorado los soportes de madera del cartonaje. Solo quedan las vendas que recubren la momia. Ni siquiera hay amuletos". A juicio del académico, el despliegue simbólico dibujado en el cartonaje disculpa el vacío que reina en su interior. "En realidad, lleva encima todo lo necesario para un exitoso tránsito hacia el mas allá. Están, para empezar, la protecciones invocando al sol como el escarabeo, que es el sol de la mañana, y el carnero, que representa al sol del atardecer". Residen, además, en su colorida piel las diosas protectoras Isis y Neftis con sus alas desplegadas; los cuatro hijos de Horus encargados de custodiar las vísceras del difunto o los halcones protectores. "Hay un detalle muy emotivo en su tumba. En la parte hundida del sarcófago hemos recuperado los restos de una guirnalda de flores y hojas secas que debía ser el postrero acto de cariño de alguien hacia el difunto. Es el toque sentimental", concluye.

De la odisea que arrancó a Amon Renef del subsuelo, más allá del muro perimetral sur, levantan acta sus protagonistas, las restauradoras Inmaculada Lozano e Inés García. "Fue una hazaña", corrobora Lozano. "La tumba -agrega- era muy angosta y nuestra mayor preocupación era que nos fallara el cuerpo y el cartonaje resultara dañado". Durante ocho días y en intervalos de diez minutos ambas prepararon el regreso a tierra del funcionario. "Lo primero fue retirar los fragmentos del sarcófago que, salvo cabeza y pies, había sido comido por las termitas. Luego lo limpiamos con una perilla de aire y lo cubrimos de gasas", apunta García. El auxilio definitivo resultó la misión más azarosa. "Parecía un rescate de alta montaña", evoca Lozano. Una vez fuera del nicho, el cartonaje recobró el hálito con una pasta a base de dióxido de silicio y adhesivo inyectada sobre las diminutas perforaciones realizadas por las termitas en su repliegue.

La sepultura de Amon Renef se suma a una larga retahíla de enterramientos localizados en un recinto y aledaños escudriñados fugazmente a finales del siglo XIX y principios del XX por los egiptólogos Daressy, Weigall y Ricke. "Cuando Tutmosis III levanta aquí su templo esto era ya una necrópolis. Hasta ahora hemos excavado 25 tumbas", recalca Seco apostada en la esquina noroeste. Sobre el muro se ha localizado un tumba de época tardía con tres estancias subterráneas con un centenar de momias hechas trizas y una bella colección de varias decenas de amuletos. "Las habitaciones fueron saqueadas y las momias quemadas y despedazadas. Lo que encontramos parecían escenas de una película de terror", comenta la "mudira" (directora, en árabe), a cargo de un intrincado plano en el que se superponen épocas y yacimientos.

"Los enterramientos ubicados debajo del templo son del final de la XII dinastía. Allí localizamos las tobilleras de plata y los brazaletes de oro que nos indican el elevado estatus de sus dueños. En el exterior del muro sur, la de Amon Renef es una de las tumbas del tercer período intermedio. Y en el lado opuesto, más allá del muro norte, nos hemos topado con un promontorio de tumbas más humildes de la dinastía XI.

Unos obreros en "galabiya" (túnica) excavan en el área externa del norte del templo de Tutmosis III, donde se han hallado un vertedro de cerámica y un tumba con cien momias.

De momento, solo hemos estudiado una parte de la colina en la que fueron enterradas varias mujeres con un reposacabezas, un espejo y tres mesas de ofrendas de cerámica".

Una sucesión de necrópolis que juntas se extienden a lo largo de más de 1.500 años de historia. En la superficie, entretanto, María Franco colecciona los objetos que rememoran el culto que albergó el páramo -excavado parcialmente en la montaña- en épocas de Tutmosis III, el "hereje" Ajenatón y Ramsés II. "Mi objetivo es precisamente explicar cómo funcionaba el templo, su día a día", esboza la joven, quien prepara su tesis en la universidad alemana de Tübingen centrada en este inventario. "Hay desde elementos piadosos como los exvotos de terracota que llevaría la gente hasta estelas a modo de vínculo del faraón con la divinidad y las piezas cotidianas como las rasuradoras que usarían los sacerdotes para afeitarse la cabeza, las sandalias e incluso las herramientas empleadas para arreglar y conservar el templo".
El sueño de un museo al aire libre

De rescatar la memoria que guardan las ruinas también se ocupa Linda Chapon, a punto de concluir una tesis sobre la arenisca que una vez habitó las paredes del templo. "Hay documentados unos 6.400 fragmentos sin contar los de esta campaña. Algunos aportan mucha información y otros son un signo o una línea. Los más pequeños apenas tienen cinco centímetros y se hallaron extramuros entre los desechos de las excavaciones del siglo XIX y XX", precisa la historiadora, becada también por el proyecto. "A partir de la base de datos trato de reconstruir por ordenador lo que se puede. Calculo que he logrado entre el 15 y 20% de todo lo que había en los muros", añade.

Su ardua labor coincide con el sueño de Seco: transfigurar las tres terrazas en una muestra al aire libre. "De todo esto, que fue una vez un montículo de arena, queremos hacer un museo en el que el visitante pueda imaginar la planta y el significado de este templo, que fue además un lugar económico y administrativo", revela la directora de la expedición mientras deambula allende el muro norte. A unos metros, los últimos obreros cruzan una de las áreas ganadas al desierto.

"Este era el basurero del templo. En esta campaña hemos retirado entre dos y tres metros de cerámica rota. La gente venía con su jarra y, una vez realizada la ofrenda, la arrojaba en este lugar", señala el rostro de uno de los proyectos más veteranos de la egiptología española, financiado por el Banco Santander, la Fundación Botín, la compañía mexicana Cemex y la fundación sevillana Cajasol.

Una singladura que ha lavado la cara de una desconocida porción de la necrópolis tebana y que ya barrunta final de travesía. "Podríamos estar aquí 30 años pero un proyecto no puede ser eterno", opina Seco, quien calcula que se necesitarán tres años para echar el cierre definitivo a las excavaciones. "El proceso para musealizar el complejo -apostilla- nos llevará siete u ocho años más. Nos queda, además, mucho material por publicar". Fascinado por la hoja de servicios de "Tutmosis el Grande", Martínez Babón reconoce que las pesquisas reunidas en patios, peristilo, sala hipóstila y santuario han ayudado a "matizar" la biografía del general.

"Hemos ampliado su conocimiento con detalles como el hallazgo de evidencias de sus campañas asiáticas en su templo. Lo cierto es que no esperaba encontrar tanto y en tan buenas condiciones".

Las restauradoras Inmaculada Lozano e Inés García junto a Myriam Seco y Javier Martínez Babón posan con el cartonaje de Amon Renef, hallado durante esta campaña. PROYECTO TUTMOSIS III

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Los meteoritos aportan nuevas pistas sobre el origen de la vida en el Universo



Textura interna de la condrita carbonácea CK4 Larkman Nunatak 04318 CSIC

EL MUNDO13/12/2016 14:23

Un equipo hispano-italiano liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha descubierto que las condritas carbonáceas, minerales que producen los meteoritos, podrían haber tenido un papel importante en el origen de vida en el Universo. El estudio ha sido publicado en la revista Scientific Reports.

Las piezas de minerales analizadas, que son capaces de sintetizar compuestos orgánicos claves en la química prebiótica, pertenecen a la colección Antártica de la NASA. "Las condritas son un legado fósil de la creación de los planetesimales que nos aportan información sobre los procesos de agregación de los primeros bloques formativos de los planetas, pero también de todo lo que aconteció en su interior poco después de su formación", explica Josep María Trigo investigador del CSIC en el Instituto de Ciencias del Espacio y quien ha codirigido el estudio.

La investigación revela la importante labor que tuvo el agua que mojó hace unos 50 millones de años, antes de la formación de la Tierra, los asteroides de donde proceden las condritas y promovió la creación de moléculas orgánicas en dichos asteroides que al alcanzar otros planetas abonaron su superficie con compuestos prebióticos.


"La llegada de dichos meteoritos suele ser brusca y causa la fragmentación de éstos y la degradación por las altas temperaturas de los compuestos orgánicos. Por ello, nos decidimos a desarrollar experimentos capaces de sintetizar la materia orgánica a partir de los minerales de las condritas, una vez llegan al suelo y sin que necesariamente sobrevivan los compuestos orgánicos primigenios", añade Trigo.

Los experimentos, que fueron realizados en la Universidad de Tuscia (Italia), consistieron en pulverizar las muestras en un mortero para eliminar cualquier signo de materia orgánica. Tras ello, se expuso el material durante 24 horas a formamida y aguas termáles y marinas previamente filtradas a 140ºC para evitar cualquier contaminación o organismo vivo.

Los resultados indicaron que "incluso si las condritas fuesen pulverizadas y perdiesen sus compuestos orgánicos durante la fase de deceleración y ablación en la atmósfera, aquellos minerales que alcanzasen una superficie planetaria y fuesen calentados en presencia de agua y de formamida estarían en condiciones de reproducir los compuestos orgánicos fundamentales en la química prebiótica", aseguró Trigo.

Estas pruebas apuntan a que estos meteoritos poseen características catalizadoras de compuestos orgánicos desconocidas antes en otras rocas terrestres, las condritas son capaces de sintetizar ácidos carboxílicios, aminoácidos y todas las bases nitrogenadas que conforman el ácido ribonucleico (ARN) considerado precursor del primer organismo con vida.

"Se podría [dar vida] por tanto dar en cualquier rincón de nuestro sistema solar, y por ende del Universo, en donde las condiciones fuesen propicias para mantener agua líquida durante un tiempo razonable: Marte, Europa y Titán, se sospechan como excelentes candidatos a nuestra exploración", sostiene Trigo.

viernes, 2 de diciembre de 2016

El misterioso sonido que desconcertó al primer astronauta chino en el espacio

Redacción BBC Mundo

Image copyrightAFPImage captionYang Liwei fue el primer hombre de nacionalidad china en ir al espacio.

Imagina que estás solo en una nave diminuta. Es tu primera vez allá arriba y estás ante el espacio infinito cuando de repente empiezas escuchar unos golpes raros.

Esto fue lo que le pasó a Yang Liwei, el primer chino en ir al espacio, en el año 2003.

En una entrevista reciente con una cadena de televisión china, Yang recordó que escuchó un ruido como el de "un martillo de madera contra un un cubo de hierro", reportó la agencia de noticias China Xinhua.

Como es natural, se puso un poco nervioso y decidió echar un vistazo por el ojo de buey de la nave, pero no pudo encontrar una explicación para el golpe misterioso.

Por más que lo intentó, no pudo descifrar qué era.

Image copyrightGETTY IMAGESImage captionYang Liwei no ha podido reproducir ese sonido en la Tierra.

Al regresar a tierra intentó sin éxito recrear el sonido para que expertos le ayudaran a identificarlo.

Como era de esperar, la historia sobre este sonido misterioso en el espacio ha llamado mucho la atención de los medios chinos.

¿Qué o quién golpeaba a la nave de Yang cuando estaba solo a miles de kilómetros de la seguridad de la Tierra?
¿Infinito silencioso?

Las ondas sonoras se propagan mecánicamente como una vibración y por eso necesitan de un medio -líquido, sólido o gaseoso- para viajar.

Ejemplos sencillos serían el sonido del trueno que viaja en el aire o el del sonar que lo hace bajo el agua.

"Si bien el espacio interplanetario (y el interestelar) no están completamente vacíos, las moléculas de gas y los granos de polvo están tan esparcidos que no forman un medio continuo que permita que las ondas sonoras se transmitan directamente", explicó para el sitio académico The Conversation la profesora Monica Grady, del departamento de ciencia planetaria y espacial de la Universidad Abierta de Reino Unido.

Image copyrightAFPImage captionYang es considerado un héroe en China por su vuelos al espacio.

"Si estaba golpeando, podría ser algo físico 'que pegaba' a la nave que llevaba al astronauta", le explicó por su parte a la BBC el profesor Goh Cher Hiang, experto en ingeniería espacial de la Universidad Nacional de Singapur. Aunque aclaró que esta sugerencia era puramente especulativa.

Su colega Wee-Seng Soh tiene una explicación distinta, pues sugirió que ese extraño sonido puedo haber sido "el resultado de la expansión o contracción de la nave, especialmente cuando la temperatura del exterior de la misma pudo haber cambiado considerablemente una vez que entró en órbita".

Los días de Yang como hombre del espacio hace tiempo que quedaron en el pasado.

Pero según la prensa china, el sonido fue escuchado posteriormente por astronautas que participaron en misiones en 2005 y 2008.

De hecho, Yang les habló de su experiencia a sus sucesores para que el sonido no los sorprendiera y se preocuparan como él.

Así que a pesar de que no han podido dar con una explicación contundente, Yang lo describe ahora como un "fenómeno normal".

Este jueves, cuando el famoso astronauta acudió a una actividad en una escuela en la ciudad oriental de Ningbo, en la provincia china de Zhejiang, los alumnos le preguntaron sobre el tema.

Yang les reveló su hipótesis sobre lo ocurrido: el sonido era el producto de la reducción de la presión de aire que provocaba cambios en la estructura de la nave espacial al salir de la atmósfera terrestre e ingresar al espacio, según informó la agencia Xinhua.

Agregó que el aire que se escapa de los objetos dentro de la cápsula espacial también podrían causar el sonido.

Image copyrightAFPImage captionLa sonda Juno recogió sonidos del espacio
El sonido del espacio

De hecho, no es para nada inusual escuchar sonidos en el espacio, de la misma forma que no es inusual no encontrar una respuesta para ello.

En 1969, durante la misión de la NASA que orbitó la Luna, los astronautas describieron un extraño sonido al pasar por el lado oscuro del satélite que no podían explicar.

Dijeron que era el sonido como de un silbido que ellos tomaron como la música del espacio.

La NASA dijo más tarde que debía ser una interferencia.

En la actualidad son muchas las sondas que están equipadas con potentes micrófonos para grabar lo que el espacio quiera susurrarnos.

El macabro destino de los cadáveres a los que les late el corazón

Zaria GorvettBBC Future

30 noviembre 2016
Image copyrightGETTY IMAGESImage caption¿Cuándo se cruza el umbral que separa la vida de la muerte? Una pregunta que, incluso solo considerando lo biológico, tiene muchas aristas.

Sus corazones siguen latiendo. Orinan, sus cuerpos no se descomponen y son cálidos al tacto; sus estómagos retumban, sus heridas se curan y sus tripas pueden digerir los alimentos. Pueden tener ataques cardíacos, fiebre y sufrir de escaras. Pueden sonrojarse y sudar: incluso pueden tener bebés.

Y sin embargo, de acuerdo con la mayoría de las definiciones legales y médicas, estos pacientes están completa e indiscutiblemente muertos.

Estos son los cadáveres de corazón latiente; cuerpos con muerte cerebral, con órganos funcionales y pulso.

Sus costos médicos son astronómicos (hasta US$217.784 por solo escasas semanas), y con un poco de suerte y mucha ayuda, hoy es posible que el cuerpo sobreviva durante meses o, en raros casos, décadas, aunque técnicamente esté muerto.

¿Cómo es posible? ¿Por qué sucede? ¿Y cómo saben los médicos que están realmente muertos?
Por gracia de la electricidad

Identificar a los muertos nunca ha sido fácil. En la Francia del siglo XIX había 30 teorías acerca de cómo saber si alguien había fallecido, incluyendo atar pinzas a sus pezones y poner sanguijuelas en sus glúteos.

Image copyrightGETTY IMAGESImage captionLos primeros intentos para evaluar signos de si una persona estaba viva incluían poner pinzas en los pezones.

En 1846, la Academia de Ciencias de París lanzó un concurso para "el mejor trabajo sobre los signos de la muerte y los medios para prevenir entierros prematuros", y un joven médico probó su suerte.

Eugène Bouchut calculó que si el corazón de una persona había dejado de latir, seguramente estaría muerta. Sugirió usar el estetoscopio recién inventado para escuchar el latido del corazón: si el médico no oía nada durante dos minutos, el cuerpo podría ser enterrado con seguridad.

Bouchut ganó el concurso y su definición de "muerte clínica" quedó establecida para ser inmortalizada en películas, libros y la sabiduría popular.

Pero un descubrimiento fortuito en la década de 1920 hizo las cosas definitivamente más confusas. Un ingeniero eléctrico de Brooklyn, Nueva York, había estado investigando por qué las personas mueren después de haber sido electrocutadas, y se preguntó si una sacudida con el voltaje adecuado también podría traerlas de nuevo a la vida.

William Kouwenhoven dedicó los siguientes 50 años a hallar una manera de que eso sucediera, lo que eventualmente llevó a la invención del desfibrilador.

Fue la primera de una avalancha de nuevas técnicas revolucionarias, incluyendo ventiladores mecánicos y tubos de alimentación, catéteres y máquinas de diálisis.

Por primera vez, podías carecer de ciertas funciones corporales y aún estar vivo. Nuestra comprensión de la muerte se estaba desvaneciendo.
Más allá del coma

La invención del EEG, que puede utilizarse para identificar la actividad cerebral, dio el golpe final.

Image copyrightGETTY IMAGESImage captionHubo un tiempo en que consideraba que si el corazón no latía, la persona estaba muerta. Pero ahora sabemos que la historia no termina ahí.

A inicios de la década de 1950, médicos comenzaron a descubrir que algunos de sus pacientes, quienes previamente fueron considerados solo comatosos, no tenían, de hecho, actividad cerebral en absoluto.

Habían descubierto los "cadáveres de corazón latiente", personas cuyos cuerpos estaban vivos aunque sus cerebros estaban muertos.

Estos no deben ser confundidos con otros tipos de pacientes inconscientes. Un paciente en coma muestra actividad cerebral, y tiene el potencial de lograr una recuperación completa.

Un estado vegetativo persistente es definitivamente más grave: en estos pacientes el cerebro superior está permanente e irremediablemente dañado, y aunque nunca tendrán otro pensamiento consciente, no están muertos.

Para calificar como cadáver de corazón latiente, todo el cerebro debe estar muerto.

Esto incluye el "tronco cerebral", la masa primitiva en forma de tubo en la parte inferior del cerebro que controla funciones corporales críticas, como la respiración. Pero -y esto es desconcertante- nuestros otros órganos no están tan preocupados por la muerte de su "cuartel general" como se podría pensar.


Image copyrightSCIENCE PHOTO LIBRARYImage captionLos cadáveres a los que les late el corazón no deben ser confundidos con los pacientes en coma o en estado vegetativo.

Alan Shewmon, neurólogo de la UCLA y crítico de la definición de muerte cerebral, identificó 175 casos en los que los cuerpos de las personas sobrevivieron durante más de una semana después de ser declaradas muertas.

En algunos casos, sus corazones siguieron latiendo y sus órganos funcionaron durante otros 14 años. Para un cadáver, esta extraña vida después de la muerte duró dos décadas.
El árbol de la muerte, el más peligroso del mundo
¿Cómo es esto posible?

De hecho, biológicamente hablando, nunca ha habido un único momento de muerte; cada deceso es realmente una serie de mini-muertes, con diferentes tejidos desvaneciéndose a diferentes escalas.

"Elegir una definición de muerte es esencialmente una cuestión religiosa o filosófica", dice Robert Veatch del Instituto Kennedy de Ética.

A veces, este lento declive puede tener consecuencias alarmantes.

Un ejemplo es el Signo de Lázaro, un reflejo automático reportado por primera vez en 1984. Hace que los muertos se sienten, levanten brevemente los brazos y los dejen caer, cruzados, sobre sus pechos.

Image copyrightGETTY IMAGESImage captionEl cerebro usa el 25% del oxígeno del cuerpo, por lo que es el primer órgano que muere cuando dejamos de respirar.

Sucede porque aunque la mayoría de los reflejos son mediados por el cerebro, algunos son supervisados por los "arcos reflejos", que viajan a través de la espina dorsal.

A lo largo del tránsito vida-muerte, se sabe que las células madre de la piel y del cerebro permanecen vivas durante varios días después de que una persona haya muerto.

Se han encontrado células madre musculares vivas en cadáveres de dos semanas y media.

Incluso nuestros genes continúan activos mucho después de haber dado nuestro último aliento.

Lo que nos trae de nuevo a ese problema médico perenne: si tu corazón sigue latiendo, ¿cómo pueden los médicos decir que estás muerto?

Pruebas infalibles

Para empezar, identificaron a las víctimas comprobando la ausencia de actividad cerebral en un EEG. Pero había un problema.Image copyrightSCIENCE PHOTO LIBRARYImage captionLos médicos siguen procedimientos estándar para evaluar signos de vida en un paciente.

El alcohol, la anestesia, algunas enfermedades (como la hipotermia) y muchos fármacos (incluyendo Valium) pueden interrumpir la actividad cerebral, induciendo a los médicos a pensar que su paciente está muerto.

En 2009, Colleen Burns fue encontrada en un coma inducido por drogas y los médicos de un hospital de Nueva York creyeron que estaba muerta. Se despertó en la sala de operaciones el día antes de que médicos fueran a extraer sus órganos.

Varias décadas antes, en 1968, un grupo de médicos de Harvard convocó una reunión de emergencia para discutir exactamente esto.

En el transcurso de varios meses, idearon una serie de criterios infalibles que permitirían a los médicos evitar tales errores y establecer que los cadáveres de corazón latiente definitivamente estuvieran muertos.

Las pruebas siguen siendo el estándar mundial actual, aunque algunas se parecen asombrosamente a las del siglo XIX.

Para empezar, un paciente debe "no responder a los estímulos verbales", como cuando se grita su nombre; debe permanecer sin responder a pesar de numerosos procedimientos incómodos, incluyendo la inyección de agua helada en una de sus orejas - una técnica que tiene como objetivo provocar un reflejo automático que hace que los ojos se muevan.

Image copyrightSCIENCE PHOTO LIBRARYImage captionLos cadáveres a los que les late el corazón pueden recibir complejos tratamientos para preservar sus órganos para donación.

Esta prueba en particular es tan valiosa que le valió a su descubridor un Premio Nobel.

Por último, el paciente no puede ser capaz de respirar por su cuenta, ya que este es un signo seguro de que su cerebro primitivo sigue en funcionamiento.
El gestionamiento de los donantes de cadáveres

Se podría esperar que todo el tratamiento médico se detenga después de que alguien es considerado muerto -incluso si es un cadáver de corazón latiente-, pero eso no es del todo cierto.

Hoy en día, los cadáveres de corazón latiente han generado una nueva y extraña especialidad médica, el "gestionamiento de donantes de cadáveres", cuyo objetivo es mejorar el éxito de los trasplantes cuidando la salud de los muertos.

Image copyrightGETTY IMAGESImage captionLa definición exacta de la muerte depende también de la cultura y la religión.

El objetivo es engañar al cuerpo haciéndole pensar que todo está bien hasta que los destinatarios y cirujanos estén listos.

Estas intervenciones sólo son posibles porque las pruebas de Harvard prometen clasificar los muertos y los vivos. Pero por desgracia, una vez más la muerte es más confusa de lo que nos gustaría pensar.

En una revisión de 611 pacientes diagnosticados de muerte cerebral usando esos criterios, los científicos encontraron actividad cerebral en el 23%.

"Con la muerte clínica, hay disputas -por ejemplo, acerca de cuánto tiempo es necesario para que se pierda la circulación y que sea imposible restaurarla. Utilizamos cinco minutos en EE.UU., pero no hay pruebas realmente buenas de que ese es el número correcto ", dice Veatch.

Donde la situación se complica particularmente es si la víctima está embarazada.

En estos casos, la familia del paciente está ante una elección desgarradora. Pueden aceptar que han perdido a su bebé por nacer, o comenzar la intensa y a menudo espantosa batalla para mantener a la madre el tiempo suficiente hasta el parto, lo que ocurre generalmente cuando el feto tiene aproximadamente 24 semanas.

El forcejeo entre los intereses de la madre y los de su bebé por nacer plantea la pregunta: ¿qué derechos humanos debemos retener cuando estamos muertos?
"Cerebro superior"

Y las cosas pueden estar a punto de ser mucho más complicadas.

Los médicos están obligados por la "regla de los donantes muertos", que afirma que no se pueden extirpar órganos hasta que una persona está muerta, es decir, totalmente con muerte cerebral o con un corazón que ya ha dejado de latir. Pero algunas personas, incluyendo Veatch, piensan que esto debería cambiar.

Image copyrightSCIENCE PHOTO LIBRARYImage captionUn cadáver latiente puede albergar a un feto hasta su nacimiento.

Ellos han propuesto la definición de "cerebro superior", lo que significa que una persona no está muerta cuando su corazón deja de latir, o incluso cuando deja de respirar; una persona está muerta cuando pierde su "personalidad".

Aquellos con partes cruciales de sus cerebros intactos y la capacidad de respirar independientemente estarían muertos siempre y cuando ya no pudieran tener pensamientos conscientes.

Aflojando la definición un poco más, los médicos de trasplante tendrían acceso a un grupo mucho más grande de donantes potenciales y salvar un sinnúmero de vidas.

La muerte no es un hecho puntual, es un proceso -pero después de miles de años, todavía estamos buscando algo más definitivo. Y no parece que estemos a punto de sacar una conclusión muy pronto.

jueves, 1 de diciembre de 2016

A la venta el nuevo libro de José Antonio Roldán "Misterios. Ayer, hoy y siempre"

Desde el día 30 de Noviembre está en preventa el nuevo ensayo de José Antonio Roldán "Misterios. Ayer, hoy y siempre" de Ediciones Oblicuas



MISTERIOS. Ayer, hoy y siempre

Ensayo

Precio: 14€

Número de Páginas: 134 

Medidas: 15 x 21.6 cm.

Editorial: Ediciones Oblicuas

Sipnosis: 

¿Qué es la «lluvia» de cabello de ángel?, ¿qué nos pueden aportar diferentes estatuillas doradas encontradas en una isla de Dinamarca?, ¿hay un enclave más enigmático que Stonehenge en Estados Unidos?, ¿están resueltos los misterios que rodean la isla de Pascua?... Desde el inicio de los tiempos el ser humano ha visto ligada su propia existencia a diferentes arcanos. Gran parte de ellos siguen aún vigentes y se han vertido ríos de tinta en pos de descubrir qué se esconde tras su misterioso velo, pero pese a ello, en pleno siglo XXI, todavía no se han podido resolver, o las conclusiones que se han dado sobre sus posibles orígenes son demasiado parciales, encorsetadas o más enrevesadas que el enigma en sí. El autor de este libro intenta ahondar en diferentes detalles que puedan aportar algo más de luz a las temáticas que aquí se plantean.