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miércoles, 1 de junio de 2011

Bermudas, ¿la respuesta sigue desaparecida?

Por: José Antonio Roldán



Uno de los mayores enigmas que ha sobrevivido a la tecnología y ciencia actual es el de los puntos negros de nuestro planeta. Más conocidos como puertas dimensionales. Aunque algunos lo apodaron, con gran acierto, como topo- absorbedores. Porciones de espacio de nuestra Tierra, tanto continental como oceánica, que mostrando variadas formas y distintas dimensiones, poseen un nexo en común: ejercer de misteriosos lugares donde desaparecen objetos y seres sin causa aparente. Y por supuesto, sin dejar vestigio alguno para responder a las interrogantes de cómo han desaparecido y dónde han ido.

Gracias a la perspicacia de la investigación, tanto de los profesionales en los misterios, como de los cuerpos de seguridad y otros campos más científicos, hoy por hoy, nos encontramos ante un numeroso listado de lugares que bien podrán catalogarse como topo-absorbedores.

Aunque sin afán de ser perspicaces, es necesario reconocer que también estos lugares han sido los más perjudicados por esa conspiración de silencio que gobiernos y militares vienen desde hace años ejerciendo sobre los temas de cariz siniestro, como resulta ser el de los topo-enigmas de nuestro planeta. Tal vez en un intento de ocultar verdades ancestrales que pudieran desvelarnos que el Universo no sólo no es finito y plano (cosa que afirma la ciencia más actual), sino que está agujereado por túneles espacio-temporales o nanodimensionales, lo que abriría más posibilidades a que no seamos los únicos humanos de la creación cósmica. O tal vez, su brocha creadora de penumbras y desinformaciones intenta vanamente esconder lo que todos sospechamos...que la humanidad es objeto de experimentos ilegales, pero necesarios para las grandes multinacionales que rigen nuestras economías.

Y aunque cada día estamos más confusos respecto a la hipótesis que pudiera por fin desvelar los orígenes de estos recónditos enclaves geográficos y lo que allí acontece, ciertamente seguimos empeñados en comprenderlo, aunque sea a largo plazo. Una breve revisión al gran listado de estos paisajes, otra ojeada a la gran casuística de fenómenos que acontecen en ellos y una espeluznante cifra de desaparecidos se nos antoja demasiado sospecho e importante para pasar el tema por alto.

Desde nuestros Pirineos, donde se dice que durante la Guerra de Sucesión (1707) desaparecieron los miembros del ejército del archiduque de Austria justo a su paso por un pequeño caudal de arroyo. Sin que nadie pudiera atestiguarlo. Allí con aquellos hombres (4.000 exactamente) se inició la leyenda de desaparición en masa. Hasta Turquía cerca de Sava Bay, donde en el trascurso de la Primera Guerra Mundial, mientras alemanes y turcos batallaban, 800 hombres británicos que venían a apoyar a sus compatriotas desaparecieron dentro de una espesa bruma. Una bruma que se elevó lentamente llevándose consigo el enigma de esas 800 almas sin destino conocido.

Pero sin duda, al hablar de topo-absorbedores, a todos nos viene en mente uno, especialmente conocido, no sólo por la gran cantidad de personas y vehículos desaparecidos en su interior, sino también por ser ya desde tiempos inmemoriales un lugar maldito para los habitantes del lugar y por tener una morfología tan curiosa sobre un mapa que juntando el espacio de las desapariciones obtiene un "perfecto" triángulo, el de las Bermudas.

Un lugar imposible de estudiar a fondo, tanto por su aspereza climatológica como su profundidad abisal (sus fondos marinos pueden alcanzar los 5.000 metros de profundidad). Pero, ¿qué tienen lugares como el triángulo imaginario de las Bermudas que les capacita para hacer desparecer en ciertas ocasiones, objetos, seres humanos, barcos, aviones, etc?. Si lo que allí existiera fuera algo tan natural que una ley física lo pudiera explicar, ¿porqué los científicos y militares tan defensores de esta teoría no logran encontrar la ecuación espacio-temporal capaz de explicarla y reproducirla?. Y, ¿si la explicación estuviera en otro lugar, tal vez en esa pequeña anécdota de referencia que aparecen en casi todos los casos de desapariciones?. Nos referimos a esas extrañas brumas, esas densas y bajas nubes.

Desde luego sea lo que sea, lo que allí y en otros lugares como en las Bermudas viene sucediendo desde hace años, no se puede explicar tan prosaicamente como quieren algunos gobiernos y, pagados quizás por estos, varios investigadores y autores. Y a prosaico nos referimos a esos argumentos que apuestan porque allí nada desaparece, sino que es engullido por el mar y que los restos son encontrados pasado el tiempo. Si bien es cierto que para apoyar esta hipótesis mostraron al mundo restos rescatados de las profundas aguas de la Bermudas, no deja de ser igualmente verdad que apenas lo obtenido es un pequeño porcentaje del total de los objetos y personas desaparecidas en la enigmática zona. Y esto podría entre otras cosas deberse a que nada tiene que ver los restos salvados con ese hecho inexplicable, sino que pudieron ser consecuencia de accidentes o desastres con explicación, pero que coincidieron en suceder también en el Gran Triángulo.

Tal vez la pequeña diferencia se encuentre en que estos siniestros estuvieron, en su mayoría en contacto con tierra y desde allí se tuvo conocimiento de su desenlace fatídico. Mientras que los vehículos de desaparecidos pasados los nubarrones dejaron de dar señal o de comunicarse. Cerrando sus diálogos con tierra con frases tan sorprendentes como la de el pesquero Paxor : "¡Dios!, ¿eso qué es?".

En 1977, el articulista Rufus Drake publica un curioso estudio y opinión en The Bermuda Triangle Special Report, donde narra la experiencia de un capitán del ejército norteamericano, un tal LeRoy R. Jackson. Un capitán condecorado por su participación en la guerra del Vietnam y destinado a la base de Fort Rucker en Alabama tras su vuelta a los Estados Unidos. Allí dice este capitán que notó algo raro en las conversaciones de sus compañeros. En conversaciones medio en clave mencionaban misteriosas tormentas eléctricas, paros del instrumental de pilotaje y cabina sin motivo explicable, nubes espesas y otros fenómenos anómalos que frecuentemente les sucedían al sobrevolar ciertas zonas del Atlántico. Intrigado el piloto recién llegado a la base quiso informarse del tema, pero se encontró ante un mutismo general e intuyó que no debía seguir ahondando más.

Pero de todas formas alguna información si consiguió: ese mismo año, un aparato de reconocimiento fotográfico OV1, entró en una espesa formación nebulosa a su paso por el Triángulo de las Bermudas. Cuarenta y cinco minutos estuvo el comandante de vuelo luchando por salir de la situación de invisibilidad y desubicación donde se había inmerso el aparato que pilotaba. Zarandeos violentos y momentáneos golpes de origen desconocidos en la chapa, esa nube provocaba una extraña y potentísima turbulencia de la que logró salir con vida llegando a su destino una hora antes de lo previsto. Los 45 minutos desaparecidos correspondían al tiempo de desarrollo del fenómeno nebular...un tiempo que simplemente nuestros relojes humanos...no habían cronometrado. ¡Tal vez por que no había existido¡ o quizá si. Pero, ¿no en nuestro mundo conocido?.

Inicios de una leyenda

Fue en 1964 en un artículo publicado en la revista especializada Argosy, cuando el escritor e investigador Vicent H. Gaddis acuñó por primera vez la expresión "Triángulo de las Bermudas". Con ello Gaddis pretendía delimitar geográficamente una serie de hechos y desapariciones insólitas acontecidas frente a la costa sudeste de los Estados Unidos. También denominado como el Limbo de los Perdidos y Triángulo de la Muerte, corresponde a un área geográfica de 3.900.000 kilómetros cuadrados entre las islas Bermudas, Puerto Rico y Melbourne (Florida) -situado de 55°O a 85°O y de 30°N a 40°N-.

Una cosa es datar cuándo se le pudo "bautizar" a este lugar insólito como lo conocemos actualmente y otra cosa más difícil sería darle una fecha de partida en cuanto a los casos extraños acontecidos en la zona. Sin ir más lejos, Se dice que Cristóbal Colón observó, manteniendo la flexibilidad geográfica del "triángulo maldito", una inmensa estela de fuego en el cielo que tras girar alrededor de su embarcación, desapareció en el océano, sufriendo la brújula del barco perturbaciones inexplicables, haciendo que los marineros quedasen atenazados por el miedo. Una bola de luz o foo-fighter que también observó en 1609 el capitán del galeón inglés "Sea Venture" en las cercanías de las islas Bermudas.

Para autores como Ivan T. Sanderson (fundador en 1965 de la Society for the Investigation of th Unexplained -Sociedad para la investigación de lo inexplicado) esa forma geométrica no designaría nada en concreto. Sanderson se declina por hablar de un rombo o de un espacio oval. Para Richard Winer, autor de Le nouveau dossier du Triangle des Bermudes, esa zona se asemejaría más a "un trapecio, un cuadrilátero con todos los lados y los ángulos desiguales". H. Nepeutze, ingeniero de origen belga, habla de que el Triángulo de las Bermudas es cuadrado. Lo que si es curioso de destacar que las medidas de este amplio punto de misterio son volubles según qué autor, investigador o público en general. Sin embargo, sea triángulo, rombo, trapecio o cuadrado el enigma sigue vivo y eso es lo que realmente nos interesa.

En realidad este triángulo inexplicable no sería el único contabilizado en nuestro mundo conocido. Es el más famoso, pero otros once le siguen igualmente de siniestros. Se les conoce con el nombre de los doce triángulos de la muerte y se distribuyen, a lo largo y ancho del orbe terrestre, según dice Antonio Ribera (en su obra del mismo título) con un cierto sentido regular (Triángulo de las Bermudas, Mar del Diablo en Japón, Mediterráneo occidental e Islas Canarias, Afganistán y Golfo Pérsico, Polo Norte, Antártida, Australia, Nueva Zelanda, África del Sur, Pacífico norte y Pacífico Sur). A la misma distancia de la línea del ecuador, unos hacia el norte y otros al sur, y guardando entre si idéntica separación. Ribera ya intuía que pudiera ser una especie de "respiración magnética" de nuestro planeta.Tal vez centros de energía natural acumulados por razones gravitatorias desconocidas o respondiendo a geotelúrgia. ¿Por qué dudar que Ribera está más equivocado que otros científicos que afirman cosas como negar la vida exterior a la Tierra?, por ahora no hay pruebas para lo uno ni para lo otro.

Pero si su forma desde hace décadas nos resulta curiosa debemos tener en cuenta que hasta hace bien poco sólo habíamos observado una cuarta parte de su globalidad, es decir su superficie y poco más. Pero, ¿cómo es su morfología submarina?. Es más, ¿cómo es cuando surgen estos cambios electromagnéticos de los que hablan los científicos?. Un enigma que ya se ha tratado en diversas ocasiones de entender, pero no por ello ha terminado siendo nítido.

¿Su fondo abisal es plano o enlaza con algún tipo de recoveco poroso por donde el núcleo de la Tierra tendría respiraderos vertiéndose al mar?. Si la explicación es tan sencilla, ¿por qué se han encontrado otras cosas que no deberían de estar allí al parecer?. El doctorado en Historia y la Sociología por la German Sports University de Colonia Michael Preisinger tiene claro tras su expedición a las Bermudas que allí en los fondos marinos hay muestras indiscutibles de dos cosas: por un lado localiza allí la desaparecida civilización de la Atlántida y por otro, el haber encontrado durante los sondeos del foso marino tres curiosas formas que alteraban el campo electromagnético de los registros de los vehículos no le hace dudar de que allí abajo sea lo que sea que exista está cuanto menos en vida latente. Y aunque podría entrar en la febril necesidad de encontrar la explicación al fenómeno del Triangulo no podríamos dejar de señalar la curiosa morfología de las tres formas que captaron las sondas: una era como una especie de embudo, otra como un ovni o plato circular plano y la tercera una esfera.

Sin embargo, la expedición de este gran buceador, que la podemos ver plasmada en su obra Das Bermuda Rätsel Gelöst no le reportó sólo esta sorpresa. En 1995

Preisinger fue enviado por la empresa donde trabajaba, Inter Airlines and Aeroplan, durante seis meses a Nassau (Bahamas) y hasta allí se desplazó con su esposa e hijos. Su trabajo era desarrollar programas de tipo turístico para buceadores con botellas de oxígeno. Esto le llevó a interesarse por las anomalías magnéticas que se daban en dicha zona. Preisinger escogió sobre doce lugares para sumergirse a explorar dichas

anomalías, entre ellos se podrían encontrar: Sunken Train, cerca de Eluthera, Bimini, Dogleg Reff, Fish Hotel, Lyford Cay, White Hole, Lost Blue Hole, etc. En estas primeras zambullidas se encontraba acompañado por el jamaicano Joel Green y el norteamericano Al Miller. Según Preisinger pronto encontraron claras desviaciones magnéticas en Fish Hotel, White Hole, Lyford Cay y Dogleg Reff. Pero al parecer no todo fue tan fácil, ya que Preisinger recibió -según él- varias llamadas que le alertaban de la peligrosidad de lo que había emprendido.

En meses posteriores las anomalías encontradas las presentó a científicos reconocidos, como es el caso del profesor John Wheeler de la Universidad de Princenton le dio el nombre de "agujeros de gusano" a lo que él piensa que son "túneles de tránsito" entre dimensiones diferentes. Según Wheeler estos "agujeros de gusano" pueden ser de sólo una fracción de giga, de una pulgada cuadrada de tamaño (el uno precedido de 33 ceros y precedido por un punto decimal). "Pueden existir para un tiempo limitado sólo", declara Wheeler. Sin embargo, este científico no se arriesga a dar una explicación de cómo y porqué aparecen y desaparecen. Otros científicos que dieron algún tipo de opinión sobre estas nuevas investigaciones fueron Gung, Fosar y Muller. El físico japonés Tsung-Min Gung en 1995 dijo respecto a los "micro-agujeros de gusano" de las Bermudas que: "si las teorías de conexiones interdimensionales no están equivocadas y pueden desarrollarse en la medida de lo que espero, las fuertes interdependencias con la gravitación y el campo magnético de la Tierra puede ser un modo de detectarlos". El físico alemán, Grazyna Fosar piensa que: "desde el punto de vista físico, las puertas hiperespaciales pueden ser la única explicación razonable de los campos de desviación misteriosos". Por último, el doctor Werner Muller, físico ubicado en Karlruhe (Alemania) cree que: "sólo las teorías de la física cuántica abandonadas pueden explicar el fenómeno".

En 1996 continua sus investigaciones en las Bimini. Él intenta estudiar todo lo referente a la posible existencia de la Atlántida allí, así que lee desde el Critias de Platón hasta las últimas investigaciones y descubrimientos llevados a cabo en la zona. Preisinger no quita esa posibilidad de existencia del pueblo atlante en el Caribe, pero también piensa que algunas de las paredes que allí se encuentran son artificiales,

pero no por ser parte de la Atlántida, sino porque se han conformado a partir de restos abandonados durante la Guerra Civil Norteamericana. El autor plantea que muchos barcos controlaron el bloqueo de la Unión para traer el comercio a puertos Confederados, a menudo estos navíos tenían que sortean aguas con poca profundidad y soltaban lastre para poder tener una mejor travesía y según Preisinger muchas piedras de granito encontradas en la Bimini podrían tener dicha explicación. Meses después es cuando se topa con estas formas energéticas que no pudieron ser filmadas ni con los equipos de buceo por estar a demasiados metros de profundidad.

Preisingeir sorprendió además al mundo comentando que de vez en cuando parte de los planes de su empresa que radicaban en observaciones con equipos de buceo notan presencias extrañas. En cierta ocasión una forma de reducido tamaño les pasó cerca y él intento ponerse en contacto con los focos y los sonidos del equipo. Hubo momentos que le pareció percibir respuesta, pero no supo posteriormente descifrar su significado. Su aventura fue totalmente la de un inmersionista con alma de investigador de paraciencias y conocimientos oceanográficos medios...Pero lo que vio allí abajo, ¿que era?. Añadido a esto cuenta que durante su búsqueda al misterio de Bermudas pudo observar ovnis en los cielos, dos en concreto. Que sufrió varias desviaciones magnéticas el barco en el que realizaban la aventura. Hechos que verifican los aviones que apoyaban desde el aire las incursiones marinas. ¿Qué de cierto nos ofrece este investigador y cuanto se ha dejado impregnar por la propia leyenda?. nunca lo sabremos, a no ser que un día se aporten aun más pruebas. Que la expedición de Preisinger sea la resolución a los misterios planteados por Berlitz está aún por ver y que la clave que el "Triángulo" oculta sea las puertas a otras dimensiones, a los mundos lejanos, a otras potencias, al más allá de y futuro es algo que hoy por hoy tampoco están comprobado. Sin embargo, la intención de este investigador alemán de aplicar la física moderna para explicar lo que allí sucede hay cuanto menos que alabarselo.

Los científicos a quien Preisinger ha mostrado las figuras halladas en el Triángulo no niegan la posibilidad de su existencia ni la de micro-agujeros de gusano en la zona.. Sus investigaciones también le han conducido a preguntarse si la base naval americana de AUTEC en la Isla de Andros es algo así como un "Area-51 del Caribe". Una de las nuevas iniciativas que este inquieto alemán quiere realizar en breve es la de que algún psíquico se sumergiese donde él, junto a Miller y Green, creyó encontrar esas anomalías submarinas para ver qué pueden captar telepáticamente y si son capaces de recoger algún tipo de mensaje. Preisinger pensó en un primer momento en la reconocida psíquica estadounidense Jeane Dixon, aunque la desestimó por su edad. Tiempo después, en 1995, Dixon murió de un ataque al corazón por lo que no podría haber participado en el proyecto de Preisinger, que por otra parte sigue en marcha en espera de poder llevarlo a cabo. Además de hacernos saber que hay gente todavía intentando encontrar resolución a lo inexplicado. Pero nada más. No se ha demostrado nada...aún.

Sin embargo, nuestra observación en referencia a este triángulo es que efectivamente tiene una estructura geológica extremadamente curiosa, no sólo por resultar una zona abisal dónde anidan un submundo de biologías desconocidas para la ciencia, sino porque es núcleo de algunos de los grandes acontecimientos catastróficos de la actualidad. Para ello basta observar que se encuentra encerrado en el triángulo mayor que ha dibujado este año la oleada de terremotos sobre nuestro planeta: El Salvador, Seatle (USA) y algunas zonas de la India. Y no distribuido de cualquier manera, sino en su epicentro de forma que su proporción es de un doceavo. Coincidencias o no, la vida sigue fluyendo entorno a uno de los mayores misterios del siglo XX, que al parecer puede tener continuación en este nuevo siglo que ya nos encontramos. Nuevos casos. Las mismas dudas.

¿Atrapado por Triángulo de Las Bermudas?

A 45 millas náuticas de Florida, la embarcación "Anita" y su tripulación desapareció. "No problem", reportó en una de las llamadas previas al hundimiento de la nave su timonel, Gabriel Navarro. Minutos después, en la ruta que llevaba el barco sólo se encontraron salvavidas vacíos, parte de los alimentos que transportaban y manchas de combustible. El resto de la embarcación simplemente se "esfumó".

Desde entonces lo que se ha dicho del naufragio ha entrado en el pantanoso campo de la especulación. "Desperfectos en la maquinaria de la nave", "un barco viejo y parchado", "viajaba con sobrepeso", son entre otras las versiones del porqué el "Anita" sucumbió a eso de las 9:40 de la noche del 23 de diciembre del 2000 en las aguas del Mar Caribe. Y cómo no, ¿pudo la nave haber sido arrastrada por el fatídico Triángulo de las Bermudas?. Al menos esa es una de las hipótesis que maneja el astrólogo, esotérico y cartomántico nicaragüense Donald Casco, quien asegura que el "Anita" -en el que viajaban cuatro nicaragüenses- fue arrastrado por una mar embravecida llena de bestias marinas fantásticas hacia lo desconocido.

Con mapas en las manos y una serie de documentos que hablan del triángulo Casco afirma que las posibilidades de que el barco haya caído en el "Triángulo de la Muerte" no se pueden descartar.

El "Anita" se dirigía de Florida hacia Gonaives en Haití con. A las 21:40 horas según los guardacostas estadounidenses que llegaron a la zona a las 22:15 horas, naufragó en alta mar embestido por vientos de por lo menos 30 millas por hora que formaban olas de más de 12 pies de altura.

En ese momento la nave se encontraba a 45 millas náuticas al suroeste de Miami, lugar que según Casco es alcanzado por los límites de la "zona maldita".

La Compañía propietaria del barco, la Titan Food Corporation, sigue sin hablar, y por ahora, a lo único que se ha limitado ha sido a mostrarle su pesar a los familiares de los nueve marineros que están perdidos en el mar.

¿Más Casos actuales en el Triángulo?

A pesar de lo que muchos aseguran sobre que no hay más casos que aumenten el misterio del Mar de la Sargazos hay casos que parecen contradecir dicha afirmación. Tal es el caso que aconteció el pasado 5 de enero del 2000, cuando cerca de Jacksonville el piloto de un Cessna 172 solicitó información para poder aterrizar en el aeropuerto de St. Agustine. Se encontraba a tan sólo 4 millas de allí. Eran sobre las 21:41 y 51 segundos. Desde la torre de control se le identificó a 2500 pies. Sobre las 21:45 y 24 segundos el radar lo ubicó a 2000 pies y a las 21:45 y 51 segundos a 1200 pies. Nueve segundos después el piloto dijo: "Ah, JAXI no se ve nada". El avión desapareció....posteriormente los restos del avión se encontraron y junto a ellos el cuerpo del aviador. Sin embargo la pregunta es: ¿cómo no podía ver nada el piloto con todo el litoral iluminado y con un tiempo perfecto?, ¿qué motivó el que se precipitase sobre el mar?. Quizás nunca lo sepamos. Más misterio...o ¿no?. En un informe la National Transportation Safety Board dictamina como causas posibles del accidente la inexperiencia del piloto, vuelo nocturno que podría contribuir a la desorientación y posterior colisión con el agua. Puede ser...¿por qué no?.

Pero el caso del Cessna 172 no es el único en la actualidad. El 12 de mayo de 1999 otro incidente que puede catalogarse de enigmático ocurrió en las cercanías de Nassau. El piloto de Aero Commander 500B, N6138X, registrado en la EEC Investment Inc estaba llegando a Nassau. Se encontraba en continua comunicación con la Torre de Control para guiar su aterrizaje. Si saberse aún el porqué descendió a 0 pies en pocos segundos. Eran las 8:27 de la mañana. Media hora después, a las 8:57 reapareció a 100 pies y segundos después se estabilizó en 1300 pies. Fue entonces cuando desapareció.

La búsqueda se inició al instante. Se encontraron cinco chalecos salvavidas. Se recuperaron partes del avión, pero hasta el día de hoy no se ha hallado nada de los restos del piloto. Otro hecho que aumenta la curiosidad de este caso es que el piloto se encontraba suspendido, su licencia de vuelo, por la FAA. ¿Qué pasó realmente?.

El afán de explicaciones absurdas

Ciertamente muchos de los casos de desapariciones inexplicables y saltos temporales sucedidas tanto en el Triángulo de las Bermudas, como en otras zonas del globo terrestre, podrían ser explicadas con argumentaciones sencillas. La más utilizada (en muchas ocasiones acertada) sin duda alguna es que pudieron ser simples accidentes. La curiosidad, sin embargo, radicaría en el hecho de que serían meras anécdotas que coincidirían en el espacio con un nutrido grupo de casos que realmente por sus "anomalías" no podrían ser explicados por métodos tan prosaicos.

Separando los casos de factibles accidentes, aún nos quedan cientos de atestados de desaparecidos que revindican su explicación tanto a los órganos de seguridad naval como a la misma ciencia. Pero estos siguen en su mutismo. Tal vez obligados. Cómo podrían explicar a los civiles de nuestra sociedad experimentos como el legendario Filadelfia, cómo explicarnos que desde la Segunda Guerra Mundial se vienen investigando "fuera de laboratorio" saltos cuánticos y fórmulas de viajes temporales. Necesarios ayer para los fines bélicos y hoy para la carrera espacial. Aunque dentro de algunas formas excéntricas de razonamiento se puede extraer algo de lógico. La US Navy tiene una base en la isla de Andros, cercana a las Bermudas, llamada AUTEC, que para algunos investigadores vendría a ser un centro de experimentación con osnis (Objetos Submarinos No Identificados) y que también estaría vinculado a las puertas interdimensionales.

Y mientras ese silencio pulula en nuestra historia más reciente casos como el del Star Tiger, Star Ariel, el Mary Celeste o incluso el de un F4, desaparecido sin explicación sobre la hipotenusa del triángulo, siguen siendo pasto de la especulación. Precisamente usando el privilegio de la observación dos notas curiosas resaltan del conjunto de siniestros acontecidos en el topoabsorvedor Bermudas: este lugar estaría situado donde lo que muchos historiadores creen que pudiera haber estado ubicada la mítica Atlántida y tampoco es despreciable la coincidencia de que en esa zona se hayan observado presencia de Ovnis. No de una sino de varias tipologías, desde formaciones nebulosas de extraño parecer y forma, hasta luces de inmenso diámetro, pasando por luminarias de agilidad espectacular y baja altitud sobre las aguas.

Dos hipótesis que hacen sonreír a los responsables de la seguridad americana ante los medios públicos, pero que les obliga furtivamente a realizar frecuentes investigaciones. Por un lado restos de lo que podría ser la Atlántida son rescatados cada día del azul marino y por otro lado comisiones de investigación francesa, rusa y americana revisando oficialmente testimonios ovni confirman que los mismos gobiernos desconocen el verdadero alcance del fenómeno ovni sobre ese lugar.

Hipótesis arriesgadas, o no tanto, para triangular el enigma de las Bermudas

Oceanógrafos y meteorólogos tienen claro el porqué de las supuestas desapariciones. Para ellos no se trata de otra cosa que repentinos cambios atmosféricos, explican la ausencia de restos y de manchas de aceite por la corriente del Golfo de México, que fluye hacia el Norte, entre Florida y las Bahamas, a una velocidad de 1,5 a 4 nudos. Los restos siniestrados irían a parar hacia el norte del punto del naufragio, siendo difícil encontrarlos en las cercanías de la desaparición. Lo que ya no explican es porqué sencillamente algunos restos ni aparecen en el lugar de origen ni en zonas más al norte de este.

Una gran mayoría de los avistamientos ovnis en esta zona coinciden en el tiempo con desapariciones de diferentes artefactos aéreos y navíos, así como de personas. Este hecho ha dado lugar que para una parte de los actuales ufólogos e investigadores de misterios pocas dudas existan: ambos fenómenos están altamente relacionados. Cosa distinta sería el intentar averiguar de donde proceden o que son estos fenómenos nebulosos, eléctricos y luminiscentes que se suceden en las aguas de las Bermudas.

El interés demostrado por algunos estudiosos de lo insólito despertó cierta alarma, al parecer, entre poderes ocultos, bien estatales, militares o económicos que podrían correr riesgos de que realmente se encontrara "ese algo desconocido aún" que dormita en las profundidades del Atlántico. Y el secreto debe ser muy importante puesto que entre los cientos de testimonios que han tenido de alguna manera que ver con las Bermudas se han sucedido las apariciones de los míticos hombres de negro o de otros grupos que actuando con el mismo carácter hermético han pretendido silenciar el grosor y la magnitud de lo que está sucediendo en esas aguas.

Jean Prachan en su libro Bermudas: base secreta de los ovnis...escribe por qué cree que los MIB pudieran tener relación con los barcos desaparecidos y con los ovnis. Su lógica le lleva a pensar que tal vez una base sumergida pudiera estar localizada en las Bermudas, de difícil acceso a los humanos. Pero que tal vez sin desearlo algunos barcos como el Euridyce o el Thresher terminaron topándose de alguna manera con parte de esa base o tienen un "encuentro" con osnis en sus salidas o otra circunstancia que les haga visibles. Según Prachan es natural ya que para salvar su intimidad "se haga desaparecer a los elementos peligrosos" en este caso barcos con tripulación incluida, por ejemplo.

Pero, ¿de quién dice Prachan que es la supuesta base?. Según el investigador, bien seres de otros planetas que llegaron por algún motivo desconocido a nuestro mundo y necesitan ocultarse u ocultar algo. O un segundo grupo que no serían más que los miembros supervivientes de la desaparecida Atlántida. ¿Pruebas que aporta a su argumentación?. Afirma que ninguna en concreto, pero que el razonamiento avala por los primeros, los estelares. Y las fuentes de litio encontradas en las ruinas sumergidas de Bimini, por Jacques Mayol, que son empleadas en la psiquiatría como estabilizador de las células cerebrales podría hacer pensar que también pudieran existir en dicho emplazamiento, en las Bermudas. Si eran conocidas por los atlantes y las empleaban, lo mismo habían conseguido una fórmula para de alguna manera modificar su sistema nervioso, inmunológico y evolucionar en definitiva, adaptándose a las nuevas y húmedas circunstancias.

El caso más detallado del Triángulo que se relaciona con avistamientos ovnis es el del bombardero B52. Que al parecer se estrelló en Aiken, Carolina del Norte en 1975 como resultado de haber sido perseguido presumiblemente por varios objetos voladores no identificados mientras sobrevolaba el Atlántico.

Otro momento en que se relacionan los ovnis y las desapariciones aconteció el 5 de Julio 1965. Una expedición dirigida por doctor Dimimitri Rebikoff dirigía inmersiones cerca de Fort Pierce, en aguas de Florida. Los equipos de buceo debían bajar unos 30 metros en un intento de explorar los fondos marinos del Gulf Stream. L. Jacques Nicholas era el capitán del proyecto. Fue así como vieron un objeto marino en forma de pera desplazándose a seis o siete metros entre los bancos de peces marinos. Descartaron la hipótesis del tiburón, por el movimiento y dirección constante que presentaba el móvil acuático, que según sus observaciones parecía un aparato en piloto automático. Pero no pudieron comunicarse con él a pesar de intentarlo. Se le hicieron fotos que salieron veladas. El día después se produjo otro caso. Lien Toronim observó una gran lengua de fuego en los cielos de las Azores. Islas que aunque lejanas al triángulo quedaban en línea recta del trayecto que llevaba aquel artefacto observado el día antes en el triángulo de la muerte horas antes.

Sea lo que sea el misterio sigue en marcha, dentro de él otros fenómenos no menos alucinantes como son las explosiones submarinas que se dan en la zona y de la famosa arena de Manson Valentine, una extrañeza de la casualidad natural...blanca como la leche y que ondule como lo haga el mar, no importa el impulso de arrastre siempre termina colocada de forma ondulada en el poso marino...a la vista de pájaro resulta un espectáculo fascinante e incomprensible lleno de formas geométricas y sinuosos símbolos desconocidos. Se descubrió que estaban realizados con arena magnetizada más oscura que el resto.

Por último, la existencia de radioactividad en la zona como restos de que ésta en un momento anterior estuvo expuesta a cantidades superiores de radio hace que se especule con posible implosiones en el lugar en tiempos inmemoriales. Implosiones o explosiones que modificaron la estructura molecular y atómica de los elementos naturales que conformaban el entorno, precisamente lo que se pretendía realizar con el experimento Filadelfia era un intento por crear un salto espacio-temporal (cuántico). ¿No resulta curiosa la coincidencia?...¿lo es?

Hoy en día, la propia ciencia trabaja en física cuántica basada en la posible existencia de los quarks, partículas de átomos que conforman el universo, pero que no son estables sino altamente reactivos y eléctricamente cargados.

También otro investigador en pos de descubrir esa energía que surge de los fluidos eléctricos y del espacio terminó por encontrarla. En este caso se llamó Prana y la descubrió David Tansley. Al parecer es una energía que comporta la creación de otras, es decir puede producir magnetismo, luz, motricidad, etc. Una energía que sigue siendo hipotética, pues no se ha podido mesurar ni aislar en laboratorio, pero que ha estado en cierta manera respondiendo a los experimentos de los estudiosos.

Charles Berlitz relata un caso enclavado en la zona sin retorno de las bermudas donde aparece esta extraña energía o fuerza, lo escribe en su clásico El Triángulo de las Bermudas. Un capitán de navío, Don Henry realizaba su trayecto Puerto Rico-Fort Lauderdale cuando tuvo que salvar una encarnizada lucha con una fuerza descomunal, invisible e ilocalizable que atraía su barco no sólo sobre las aguas sino que tiraba al mismo tiempo hacia bajo. El barco en cuestión era el Good News y arrastraba una gabarra de mas de 2500 toneladas de peso, el tiempo era excelente. Antes del suceso el capitán afirmaba haber escuchado una potentísima explosión.

Una energía curiosa pero, ¿posiblemente inteligente?. Si no es así, porqué afirma este capitán, como otros muchos, que aquello parecía únicamente afectar a la porción de mar que ocupaban sus barcos. Hablamos de energía o entidad. Cuando nos referimos a esas señales captadas por diversos submarinos oceanográficos a una profundidad de 9000 pies de profundidad emitiendo señales idénticas a las lanzadas por las máquinas del submarino en la misma frecuencia y a la misma intensidad.

¿Qué son esas formas móviles que se captan en radar en las profundas aguas y porqué sólo allí, en las Bermudas, aparecen esas curiosas interferencias en las señales de nuestros satélites a la Tierra?.

El 5 de Junio de 1965 se produjo la desaparición de un C 119 Flying Boxcar, que había despegado de la base aérea de Homestead, con destino a la isla Grank Turk, Bahamas. Uno de los primeros casos que relaciona este lugar de las Bahamas con los ovnis, pero también el que muestra una anécdota asombrosa: justo en el momento del siniestro se produjo un avistamiento de un ovni. La cápsula espacial Géminis IV, con dos astronautas abordo, James McDivitt y Ed White pasaba por encima del triángulo. Ocurrió en Junio de 1965 mientras teóricamente pasaban sobre la influencia de las Bermudas (para algunos estudiosos esto no fue así, sino que pasaban sobre Hawaii) cuando observaron y filmado un No Identificado de apariencia metálica.

¿Un Triángulo similar al de las Bermudas en América del Sur?

El descanso del Monte Cervantes puede haber sido apacible pero no solitario. La zona del Estrecho de Magallanes, el Cabo de Hornos, la Isla de los Estados y el Canal de Beagle está sembrada de buques naufragados.

Algunos historiadores aseguran que en ese gélido mar descansan más de 500 barcos hundidos, lo que convierte a la región en el Triángulo de las Bermudas de América del Sur. "Hay centenares de hundimientos. Directamente es un cementerio de barcos", dijo Carlos Vairo, director del Museo Marítimo de Ushuaia. Desde la primera expedición del conquistador Magallanes en 1525, cuando uno de sus galeones se estrelló por las violentas mareas, hasta mediados de este siglo los hundimientos no cesaron.

Entre los naufragios más importantes se encuentra el de la fragata de carga Crown of Italy, que se estrelló contra unas rocas por falta de viento en 1881 y el de La Heroína en 1826, que se hundió con 550 hombres a bordo. En la región "el 90 por ciento de los vientos son de un solo lado, del oeste hacia el este, que pasan como por un tubo por el Canal de Beagle. En esa época los barcos eran a vela, no podían avanzar contra el viento", sostuvo Vairo. En esos bravos mares también se hundieron el bergatín Spora en 1873, la goleta San José, que zozobró en 1882 en medio de un temporal, el buque de carga Sarmiento en 1912 y el más reciente Logos I, que se estrelló en 1987. Los hundimientos disminuyeron a comienzos del siglo XX, cuando los barcos cambiaron sus anticuadas velas por máquinas a vapor, que podían desafiar los intensos vientos.

Por otra parte, con la construcción del Canal de Panamá en 1914, el Estrecho de Magallanes dejó de ser el único paso entre el Atlántico y el Pacífico, convirtiéndose en una ruta sólo para turistas aventureros.

El efecto gasesosa por desestabilización de los hidratos: una hipótesis cientifica para el misterio de "El Triángulo de las Bermudas"

Cualquier sacudida sobre los fondos submarinos, como por ejemplo un terremoto, un descenso brusco del nivel del mar como consecuencia de un fuerte tormenta, puede provocar la liberación de grandes cantidades de gases contenido en el fondo marino en forma de hidratos. Esta masiva liberalización de gas y la consecuente bajada de densidad del agua del mar y del aire, similar a la apertura de una botella de gaseosa, puede provocar una repentina pérdida en la capacidad de flotabilidad de los buques, así como en el aire, por perdida de sustentación en los aviones. Estos podría explicar el misterio del famoso "Triángulo de las Bermudas", localizado en el Mar de los Sargazos, donde las producción biogénica de gas por descomposición de algas en el fondo marino es muy alta, y por tanto la cantidad de gas en el subsuelo, puede dar lugar a la sobresaturación y condiciones idóneas para la generación de gases hidratados.

Recientemente la teoría de gas metano como responsable del misterio que envuelve al Triángulo de las Bermudas parece haber tomado más fuerza, por lo menos eso es lo que afirma Bruce C. Denardo, investigador de la Escuela Naval de Postgraduado de Monterrey, en un artículo suyo publicado en la American Journal of Physics. Michael F. Stumborg, investigador de la US Naval War College de Rhode Island (USA) ha propuesto construir un vehículo submarino que pueda manipular el cúmulo de metano del fondo marino y usarlo para subir a la superficie la nave.

Edgar Cayce, la Atlántida y más misterio

En Septiembre de 1968 se descubrieron unas ruinas ciclópeas cerca de las islas Bimini, cumpliéndose en parte las profecías del visionario Edgar Cayce. Este vidente, muerto en 1944, en estado de trance había predicho la fecha y el lugar donde podría encontrarse la Atlántida. Por eso cuando Manson Valentine, especialista en civilizaciones precolombinas, observó aquellas estructuras de piedra a 900 metros de profundidad era inevitable acordarse de Cayce.

Las ruinas de la Bimini supusieron en su tiempo todo un hito de la exploración submarina. Los problemas vinieron después cuando se intenta explicar qué pudo ser esa estructura de 580 metros de largo y diez metros de ancho con una arquitectura definida. No era natural. Piedras lisas de formas rectangulares y cuadradas fueron colocadas por alguien en lo que parecía inmensas avenidas.

En 1975, el descubrimiento se complicó aún más cuando David Zink, escritor y submarinista y el arqueólogo John Steele encontraron más restos alrededor de las Bimini. Un análisis, el del carbono 14 a las raíces de mangle fosilizado encontrado en las ruinas, dató aquellas construcciones en unos diez o doce mil años.

¿Qué ha desaparecido realmente en el Mar de las Sargazos?

Confeccionar una lista de estas características no es nada fácil, sobre todo porque hay que tener en cuenta multitud de factores. ¿Cómo podemos considerar que la embarcación, avión u otro tipo de artefacto simplemente se "esfumó" sin dejar rastro o sencillamente sufrió algún tipo de accidente que le llevó a "caer" en algunas de las fosas abisales de más de 5.000 metros que se encuentran en algún punto del Triángulo de las Bermudas?. La pregunta es muy peliaguda y quizás más aún su respuesta. Autores como Vicent Gaddis, Charles Berlitz, Richard Winer, Patrice Gaston, Jacques Dieu, Jean Prachan, etc intentaron llevar a cabo dicha tarea...pero no podemos decir con certeza si quizás más que solucionar...aumentaron más el misterio.

No todo desaparece eternamente en aguas del Atlántico

Aunque en ocasiones es interesante para algunos escritores de fenómenos anómalos, digamos educadamente, "guardar" algunos datos para hacer más apetecible lo escrito no debería de ser ésta una práctica a seguir. ¿Qué a qué viene esto?, es muy sencillo. No todos los barcos, aviones e incluso personas desaparecidas en las aguas (o en el aire) del triángulo maldito desaparecieron de la faz de la Tierra para siempre. En algunas ocasiones, si que aparecieron restos parciales o completos.

El 15 de marzo de 1941 el Santa Clara (Mahukona en su primera botadura) navío carioca desapareció en el temido triángulo. De él sólo se encontraron parte de la pasarela, un trozo de mástil y dos chalecos salvavidas. En 1963 se descubre bajo el agua en las proximidades de las Bermudas, en un estado de conservación excepcional el Arado AR 196. Engrosaba ya la lista de desapariciones misteriosas y cómo no, también tuvo que "desaparecer" de ella.

El 21 de Agosto de 1969 desapareció el velero Brendan The Bolt, la última localización que se tenía de él era al noreste de Puerto Rico, pero sorpresivamente "reapareció" en San Salvador en Septiembre de ese mismo año. En Febrero de 1972, el petrolero norteamericano V.A. Fogg desapareció a ochenta kilómetros de la costa, en aguas pocas profundas. Día después se encontró el pecio y algunos cadáveres, pero no se supó qué le podría haber pasado.

En 1991 el investigador neozelandés Graham Hawkes halló en el estrecho de Florida, a 180 metros de profundidad, los restos de cinco aviones Grumman TMB-3 Avengers. Uno de los casos más espectaculares que avivaron la leyenda del limbo de los perdidos parecía haber sido destapada. Pero no fue así. Expertos aeronáuticos confirmaron que los aviones no correspondían a la patrulla perdida en 1945, sino a una escuadrilla también desaparecido en las mismas circunstancias y que había sido ocultado el hecho del extravío en masa por el ejército norteamericano. Lo más sorpresivo no fue eso, la marina estadounidense reconoció haber ocultado la desaparición, en esa zona, de 144 aviones Avengers durante la Segunda Guerra Mundial. Cuando parecía haberse abierto una confesión del ejército, el Pentágono dio carpetazo al asunto.

Y al parecer el Triángulo nos sigue trayendo nuevos enigmas y quizás la resolución de algunos de sus más grandes misterios. Hablamos del más que posible descubrimiento de los restos del Mary Celeste. Un hecho no esperado, pero que acaba de saltar a la luz pública.

"Con todas las historias escritas acerca del Mary Celeste, creo que ya era hora de escribir el capítulo final, aunque la verdadera historia de su tripulación perdida probablemente nunca será revelada", declaró Clive Cussler, novelista y representante de la National Underwater & Marine Agency de Estados Unidos (NUMA) los que al parecer ha hallado los restos del navío 116 años después de haber sido hundida frente a las costas de Haití.

Según Cussler la Mary Celeste estaba parcialmente cubierta por el coral, lo que en un primer momento hizo harto difícil el ser rastreada por los sofisticados medios empleados por la NUMA. "Se necesitaron dos años de investigaciones previas para determinar la posición exacta del Mary Celeste. Gracias a esto y pese a que el coral cubría la nave, cuando llegamos a Haití descubrimos el sitio casi de inmediato", afirmó Cussler. Para confirmar de que realmente se trataba de dicho barco se extrajo de su interior algunos trozos de madera y objetos de metal. Sin embargo no se encontraron en ni armas ni herramientas. Cussler confirmó que "todos los objetos que se reflotaron están siendo exhibidos en el Museo Marítimo de Halifax, Nueva Escocia (Canadá) y no tenemos contempladas nuevas expediciones al Mary Celeste. La embarcación ha sido encontrada e identificada y para el futuro sólo resta continuar buscando naufragios históricos alrededor del globo".

Sin embargo, el verdadero misterio de la Mary Celeste aún reposa en el fondo marino, ya que lo que realmente tiene de misterioso este caso en si fue el que el 5 de diciembre de 1872 la goleta inglesa Dei Gratias lo hallase a unas 600 millas de las costas portuguesas sin ningún tripulante en su interior y en una situación de cómo si allí las personas que la gobernaban se hubiesen volatilizado, habiendo dejado todo tal como estaba en el mismo momento de su marcha. "Este enigma continuará cautivando a las futuras generaciones. Es una historia de mar que nunca será olvidada", concluye Cussler.

Sea lo que sea que esté sucediendo, es real y se localiza en nuestro planeta. La leyenda lo marca triangular y acontece en las Bermudas, lo demás deberemos de averiguarlo con el tiempo. Hasta ahora todo cuanto se diga son especulaciones, pero también podrían ser realidades. Barcos encontrados tras años de haber desaparecido pueden confirmar que los objetos no se esfumaron, pero en ningún modo explicaría lo que sucedió, cómo y siguiendo qué leyes conocidas. Y desde luego a pesar del miedo que pueda darnos descubrir la verdad escondida en el cofre triangular, más miedo debe darnos el desconocerla o que nos la intenten ocultar. Seamos atrevidos pescadores buceando en las aguas del misterio de las Bermudas...quién sabe si allí habitan simplemente los peces...o algo más.

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