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domingo, 5 de junio de 2011

Coches malditos o gafes


Por: José Antonio Roldán & Marisol Roldán



Cuando la explicación no basta para explicar el desastroso azar de continuados accidentes en un mismo automóvil, sin motivos aparentes, se empieza a hurgar en la superstición. Es el caso del coche con el que se mató James Dean o en el que murieron los Archiduques de Austria.

Algunos accidentes jamás debieron ocurrir, como el asesinato del mafioso Giuseppe, encontrado dentro de un taxi. En él se creó una leyenda de espectros y maldiciones. Pero habían coches malditos creados para servir de última morada a su conductor. Y aunque los presagios fatídicos y oníricos antecedieron a sus constructores la tragedia no se pudo evitar. Así le ocurrió al constructor de coches Ettore Bugatti, que jamás se recuperó de la muerte de su hijo, sobre todo porque había soñado con ese accidente. Pero si hablamos de coches gafados tenemos que tener en cuenta que también sus portadores lo están mientras lo conducen. Tal parece ser el caso del piloto español Carlos Sainz, cuyos últimos fracasos kilómetros fueron producto de lo insólito. Los locutores no paran de hablar de su mala suerte, por que no encuentran otra explicación.

1) Autos con gafe: Pilotos con mala suerte

Carlos Sainz fue bicampeón del Mundo de Pilotos de Rallyes (1990-92) con el Toyota Celica Turbo 4WD. En 1994, Sainz deja el Toyota Team y firma con Prodrive para correr con el Subaru Impreza 555 Grupo A. En ese mismo año la mala suerte de piloto hace acto de presencia, perdiendo el campeonato en el RAC de Inglaterra donde tuvo que abandonar. Los próximos años están plagados de accidentes sin motivos, cruces de animales en la calzada, pequeños olvidos del reglamento que le hacen perder pruebas y averías en el último momento, como la sucedida en Inglaterra a escasos 500 metros de la meta (lo que le costó el título de campeón mundial), hacen pensar que desde luego son demasiadas casualidades. Los titulares de los medios de comunicación no se mordieron la lengua, tenían claro que aquello era un cúmulo excesivo de desgracias, "Carlos Sainz está gafado"..."El Gafe de Carlos Sainz impide ganar"..."Sainz víctima otra vez del gafe en el Rally de Gran Bretaña"...Y el colmo de la mala suerte ya no sólo se produce en las pistas , sino en los propios entrenamientos.

En 1996, Sainz firma por tres temporadas con TTE, pero el equipo es sancionado por la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) y ficha por Ford. Sin embargo, el cenizo sobrevuela la carrera profesional del madrileño. El Ford Escort World Rally Car de 1997 sólo le hará ser tercero en el campeonato mundial. En el 98 vuelve a Toyota del volante de un Corolla WRC y logra el subcampeonato mundial, curiosamente vuelve a tener que abandonar inexplicablemente en el RAC de Inglaterra. Los próximos años parecen ser los que más se agudiza el gafe de Sainz. No estamos hablando de un piloto cualquiera en el que perder, abandonar o fracasar puede ser el pan nuestro de cada día...estamos ante un bicampeón del mundo. En el 2000-2001 ficha por la Ford y conduce un Focus WRC, tercer y sexto puesto respectivamente. Pero lo más grave llegará este mismo año. El 18 de marzo, Sainz y su copiloto, Luis Moya sufrieron un aparatoso accidente en Tarragona mientras preparaban su coche para el rally de Cataluña. Aunque los percances no fueron graves salvo algunas contusiones y fisuras del copiloto (tuvo que ser sustituido por Marc Martí), lo cierto es que no sabían cómo responderse a lo sucedido. Lo único que tienen claro es que algo se rompió en aquel auto y salieron rectos hasta chocar con un muro. En septiembre del 2001 habían tenido una serie de pinchazos continuados lo que le obligó a ir perdiendo plazas. Ese mismo año tuvo que abandonar con la séptima posición el rally de Gran Bretaña. Un "gafe" que parece continuar todavía hoy.

2) Desde un atentado hasta ser perdido en las ruinas de un museo mató a 16 personas

Los Archiduques de Austria, Francisco Fernando de Habsburgo y Sofía de Hohenberg habían sido advertidos por varios videntes de la época de que no debían de viajar a Sarajevo, aún así fueron en su flamante y nuevo coche rojizo, que era tan amplio que podía transportar hasta un total de seis personas. Era el domingo 28 de junio del año 1914. A las diez de la mañana un anónimo entre la multitud arrojó una bomba al interior del auto, pero el explosivo no daño a los Archiduques, si a un escolta y varios militares del sequito imperial. Sin embargo, prosiguieron el desfile hacia el banquete, con tan mala fortuna que el conductor se equivocó de calle, yendo a un callejón sin salida. Hasta allí le siguió Cavrilo Princip, que viendo la ausencia de escoltas mató a los archiduques. Se rumoreó que Princip podía haber estado afiliado a una sociedad secreta conocida como "La mano negra".

Al mes del atentado el automóvil ya tenía nuevo propietario, el general Oskar Potiorek, el encargado del palacio de Sarajevo, donde se había guardado el citado automóvil. El destino de Potiorek cambió. Tardó un par de semanas sólo en ser derrotado y herido en la batalla de Valievo. Ese fracaso le valió para ser destituido de su cargo y fue enviado de vuelta a Viena dónde murió en 1933, pobre y desacreditado pero sin separarse de su auto rojo. El coche fue adquirido por un oficial del Estado Mayor. Una semana después de tenerlo conducía tranquilamente cuando un campesino se cruzó peligrosamente por la vía, intentando esquivarlo lo estrelló contra una tapia. Murió en el acto. La limousine no sufrió daños. Tras la guerra lo compró el gobernador de Yugoslavia. En cuatro meses sufrió varios accidentes llamativos hasta que al perder un brazo en el último terminó deshaciéndose de él. Aunque la suma era pequeña, el gobernador decidió venderlo al doctor Skirs. El médico fue el dueño ocasional del coche durante menos de seis meses. Murió accidentalmente al volcar el auto, que por cierto seguía en perfecto funcionamiento.

El coche fue adquirido por el joyero Simon Mantharides, pero más para uso de coleccionista que funcional. Debió ser por eso por lo que el joyero no murió de accidente dentro del auto, sino que terminó suicidándose tres meses después de tenerlo en casa, sin que nadie supiera que le llevó a ello. La viuda que oyó de la saga de muertes unidas al auto no tardó mucho en deshacerse del coche vendiéndoselo a un médico también coleccionista. De repente este facultado comenzó a perder pacientes y a tener problemas económicos, así que lo volvió a vender a un corredor suizo. Este conocía el mito que el coche tenía, pero no era supersticioso y quiso probar que el auto no tenía la culpa, si no el azar. Desgraciadamente, no vivió para demostrarlo. Se estrelló contra un muro en una carrera. El coche sufrió sólo ralladuras en su carrocería. Un rico terrateniente de Sarajevo, coleccionista y nada crédulo se hizo con el vehículo. Un día en mitad de un camino sin motivo el coche se detuvo, para arrastrarlo al taller hubo que utilizar una carreta de bueyes. Antes de llegar se puso en funcionamiento atropellando el carro de tiro y a las bestias, para luego caerse por una pendiente lateral, muriendo en el acto su dueño. Fue vendido al propietario de un garaje de coches de alquiler , Tiber Hirshfield. Con sumo cuidado quiso renovar la preciada pieza y sacarle partido incluyéndolo en su negocio. Lo puso a punto y le pintó la chapa en azul. Todo parecía ir bien, como si el color hubiera traído un aire diferente a aquel vehículo gafado. Pero llevando a una boda a seis personas chocó frontalmente con otro automóvil que venía en dirección contraria. Cuatro de los ocupantes fallecieron en el siniestro y también lo hizo el Hirshfield.
Por último, el gobierno austriaco le realizó una concienzuda restauración, pintándolo de rojo otra vez y colocándolo en un expositor guardado en un museo. Allí se le perdió la pista, el museo fue bombardeado durante la Segunda Guerra Mundial. El vehículo había funcionado desde la Primera hasta la Segunda Guerra Mundial, muriendo en él o siendo sus dueños 16 personas...hasta ahí la leyenda. Historias que también cuentan que después del bombardeo se buscó insistentemente, queriendo recuperar aunque fuera su chatarra, pero fue en vano. Eso hizo pensar que "alguien lo había transportado a otro lugar", posiblemente para conducirlo luego...¿si?...Sin embargo, la leyenda parece toparse en la actualidad con el auto, un Gräf & Stift Minervette en el museo de Viena.

3) El "Spyder" maldito de James Dean

Entre todos los accidentes automovilístico con perdidas humanas, ninguno fue más llorado y mitificado que el del actor James Dean(1931-1955). El representante del lema juvenil de "vive deprisa, vive intensamente y muere joven".
El 30 de Septiembre de 1955 hacia exactamente eso: buscar aventura y correr riesgo conduciendo un deportivo último modelo por la carretera de Salinas, en Paso Robles (California, curiosamente allí se ubica un famoso hotel poseído. Dean había llevado a revisar el Spyder al taller mecánico de Rold Wult.El auto en cuestión, el Porsche 556 Spyder plateado poseía en su lateral el número de competición 130. ¿El trece de la mala suerte desmitificado con el cero?. Tenía terminantemente prohibido correr en carreras. Ese día se daba por finalizado el rodaje de Gigante y optó por participar en una carrera. En la parte trasera aquel coche de 7000 dólares de la época portaba el nombre de "Little Bastard", el apodo que Bill Hickman le había puesto en la película.

A las tres y media, James es multado por exceso de velocidad. A las cuatro de la tarde para en Blackwells, para comprar una coca-cola y una manzana. A las 5:45 Dean llegaba a la intersección de la ruta 446 con la 41(Cholame). Las altas velocidades impidieron que el sedan de Donald Turnupseed y el porsche de Dean pudieran evitar la colisión. Muriendo a la temprana edad de 24 años.

La mala suerte quiso que falleciera en el acto, entre la chatarra del coche. Poco después comenzaron a llover sus biografías, a escribirse guiones de película con su vida. Incluidos libros con historias apócrifas, como es el caso James Dean Returns, escrito por una médium dependienta en unos grandes almacenes y que eran, según ella, revelaciones de Dean a través de sesiones mediumnísticas.

El coche siniestrado no quedó muy bien parado. Se guardó en un hangar, hasta que cuatro años después aquel "Spyder" tuvo la suerte de ser rescatado del olvido por unos mecánicos que se dispusieron a repararlo. Mientras era revisado el motor, las cuerdas que lo sostenían se rompieron y cayó encima de las piernas del mecánico que intentaba repararlo, dejándole paralítico. Como el motor resultó intacto terminó siendo colocado en un coche de carreras. Y al poco tiempo el conductor del coche "apañado" resultó muerto por colisionar en una carrera con otro auto, cuyo piloto falleció también. Poco después, para más inri se supo que el otro coche contenía la caja de cambios del auto del actor. Y que había sido arreglado en el mismo taller. Juntaron las piezas con la chatarra, lo repararon y reconstruyeron casi todo. Pero el taller se incendió. El comentario de que aquel coche estaba maldito se extendió como la pólvora. Remodelado fue expuesto en Sacramento en un museo donde mientras estaba siendo observado por un joven cayó del pedestal y terminó rompiendo la cadera del joven fan. Fue transportado a Oregón, pero el camión patinó yendo a estrellarse contra la fachada de un comercio. Sus dueños decidieron deshacerse de él y llevarlo a la chatarra. Mientras lo preparaban se cayó de las cuerdas que lo sostenían, partiéndose en once pedazos. Decididos en quitarse aquel estorbo maldito de encima lo montaron en un camión dispuestos a mandarlo a un desguace. A medio camino del despiece el camión se estrello muriendo el transportista ...pero por suerte en aquella ocasión el coche del actor quedó totalmente inservible. Aunque debemos recordar que hay coleccionistas que guardan de todo...incluidas partes mecánicas de aquel fatídico auto.

4) Un coche creado para matar

Tenía el número nueve escrito en romano en uno de sus laterales. Era uno de los cuatro prototipos que Buggati, el ingeniero de autos tenía previsto poner a prueba la mañana siguiente, pero esa noche era parte de una pesadilla onírica. Se le advertía de que algo, un fallo, tenía ese auto y su puesta a prueba traería la tragedia. Efectivamente, los cuatro autos estaban nominados como nueve, diez, once y doce en las fichas de pruebas. Recordó en el sueño que el número nueve le correspondía al auto de su hijo, así que al día siguiente cambio el orden de los pilotos, adjudicándole a su hijo el número once, porque aunque escéptico no quería tentar al destino. Y es que el destino era el que se había encargado de hacer que su vida fuera un motivo de envidia. Ettore Arcos Isidoro Bugatti, un milanés nacido en 1881 había venido al mundo en el seno de una rica familia de artistas. Bugatti se sentía extrañamente inquieto. Había comentado a algunos de sus allegados que tenía una extraña sensación. Comentó en más de una ocasión que tenía la sensación inquietante de que aquello por lo que siempre había luchado, los coches, le traerían infortunio, pero no sabía razonar aquella idea, ni derivar al origen de esos pensamientos. Y así llegó la noche de la pesadilla del prototipo 9, era el 10 de agosto de 1939. Al día siguiente Jean Bugatti se disponía a probar uno de los prototipos, concretamente el del Type 57C ,cerca de Molsheim (Francia). Su padre extrañamente decidió adjudicarle otro (advertido por aquel sueño), utilizando Jean el Type 57c número 11. Ettore quedó de piedra, junto a la misma fabrica, cerca de las puertas, su hijo perdió la vida, no pudo esquivar a un cartero ebrio en bicicleta que se cruzó ante el auto.

Sumido en depresiones por la perdida de su hijo, y apremiado por las penurias monetarias que le provocó la guerra. Se exilió en Italia. Acabada la contienda fue acusado de colaboracionista, pero salió del juicio de 1947 bien parado. Montó en su auto y pidió a su chofer que le llevara a la antigua propiedad Buggati donde había fallecido su vástago. Allí, en las puertas sumido en tristeza sufrió un colapso en el que entró en coma, muriendo en París meses después. Lo curioso de este suceso, además del enlace continuado de las tragedias de este fabricante de autos, queda sobre todo enraizado con aquel sueño. Hay quienes dicen que los sueños son como los espejos del inconsciente, el reflejo simétrico de la realidad. A lo mejor aunque tarde Buggati se preguntó porqué no evitó la muerte de su hijo.
El detalle del número romano nueve (IX) es tan concreto que si pensamos en el en un reflejo onírico nos encontramos que lo que soñó Bugatti en realidad era un XI, y ese precisamente era el numero del proyecto que él cambió a su hijo.

5) Algunos taxis también parecen contar con leyendas de maldiciones o posesiones

Se podría hablar en concreto de un caso muy extraño que sucedía en las postrimerías de los años veinte. Ley seca, mafia, matanzas entre los clanes del crimen organizado. No era extraño que en la vida nocturna los capos utilizaran autos de alquiler o taxis para pasar anónimos por la ciudad. Se sabe que el propio Al Capone los utilizaba. Pero desgraciadamente esto hacía que a veces los taxis formaran parte de las fiestas sangrientas de las balas.
Es el caso de un hampón llamado Giuseppe que murió en un taxi el año de 1926. A partir de aquella noche el taxista estaba inquieto. Aquel taxi al que él llamaba Betty-Fly parecía vivo. No sólo a veces se le encendía las luces sin tocar nada, sino que en otras ocasiones él mismo había escuchado en la parte trasera, estando ésta vacía , unas escalofriantes carcajadas. El temor hizo que terminará vendiendo el taxi precio de saldo a dos hermanos y con él la licencia en 1927. Los jóvenes eran vieron en el negocio una oportunidad única. Y todo, según los periódicos de la época fue bien hasta 1930. Esa noche el conductor de Betty-Fly era Carlo Vissotto, el hermano más joven. Conducía a intempestivas horas, iba en busca de un cliente cuando de repente oyó una risa en la parte trasera, la primera vez no le hizo caso, pero la segunda, paró el auto y se bajó a inspeccionar el coche. Registró y no encontró nada. Pero cuando cogió al pasajero ambos no solo oyeron las voces y risas, sino que como contó el viajero se formó una neblina azulada en el asiento contiguo al suyo. El pánico de ambos fue terrible. Había un pasajero fantasma. Carlo vendió el coche a un coleccionista británico, que lo llevó a su país donde por un tiempo lo expuso en un museo privado. Por desgracia nadie conoce la identidad de ese coleccionista. La pista de Betty-Fly no se perdió dado que realmente había un auto-taxi de Chicago expuesto en un museo británico durante los años cincuenta, al que le llamaban Fly...¿sería el mismo?.

6) El coche del "Rey del Rock"

Sin duda el fantasma que más se ha aparecido es el Elvis Presley, no sólo a sus fan sino también a sus familiares y conocidos. En la década de los noventa se dice que era muy típico que la gente viera al rey conduciendo su auto por diversos estados norteamericanos, claro que aquello visto podrían haber sido unos de sus múltiples imitadores que copiaban hasta el rosa de su auto. Lo que ya no es tan normal es que muchos seguidores del Elvis hayan afirmado ver encenderse las luces de su auto y apagarse sin haber nadie que lo hiciera o neblinas dentro de él en posición de conductor. Y decimos que no es normal porque el auto en la actualidad está expuesto en un museo en Graceland Plaza, donde también se guardan el resto de los automóviles de Presley: entre ellos un Ferrari, un jeep, además de coches y motos variados. Y es que Memphis, la capital del Estado de Tennessee, a orillas del Mississippi, es uno de los lugares más creyentes en posesiones del mundo. Los objetos de las personas se convierten allí en reliquias tras su perdida, sobre todo cuando son famosos y desaparecen en circunstancias trágicas como es el caso de Elvis . Los objetos recuerdo están por doquier, siendo parte turística. Seguidores del "rey" que presas del calor de la zona, de los grupos de turistas agobiantes y el mucho caminar es normal que le fallen las fuerzas y terminen viendo de todo, más cuando los lugareños aseguran que Elvis pasea todavía por allí con su Cadillac Fleetwood 60 Special rosa. Pero los detractores de estos fenómenos argumentan que Elvis no tenía el Fleetwood para su uso, porque él coleccionaba Cadillacs y no precisamente para utilizarlos. De aparecerse ¿por qué no lo hacía en sus preferidos o por lo menos más utilizados, como el Lincoln Continental Mark II.

Sin embargo se sabe que era con su Cadillac con el que su esposa Priscilla asistía, por orden suya, a las reuniones de la médium, Manly Palmer Hall, de quien Elvis era un ferviente admirador. Ya que lo que muchos no saben es que le gustaban la metafísica y las ciencias ocultas, que creía en la reencarnación. Es más en su vida personal y profesional usaba tanto el color como símbolos indios nativos para atraer suerte. La criticada capa de sus actuaciones era copia de las usadas por los chamanes nativos. Y para colmo los símbolos masónicos como el águila los mandaba a bordar sobre ellas... ¿casualidad?.

Lorena Birstk, una joven médium asegura haberle visto allí en el museo junto a su Cadillac y comenta que el rey le dijo ,viendo que podía escucharle, que nunca se separaría de su auto. Claro que eso dicen de Graceland, la casa donde vivía, otros médium fan del cantante. Un fantasma que parece no querer dejas sus posesiones terrenas. Ginger Alde, la bellísima muchacha que fuera el último amor del desaparecido Elvis Presley aseguró que está en constante comunicación con el Rey.

7)El coche de Celine: supuesta maldición o un gafe extraño

Una irlandesa afincada en Estados Unidos con casi ochenta años, afirma que en su vida ha tenido un total de tres vehículos, pero con el segundo, un mustang, vivió una historia increíble. Atropelló en cuatro ocasiones a un total de doce personas. Pero sólo hirió de gravedad a una.

El coche era un portento de la mala suerte porque además desde su estreno había acumulado un total de seis accidentes de tráfico, sin que la culpa fuera nunca de la conductora, como tampoco en el caso de los atropellos. Hechos que comprendieron entre los años 1961 al 1965. En este último y debido al postrero accidente decidió deshacerse del auto y dejar de conducir, hasta casi una década después no volvió a hacerlo y desde entonces no ha tenido ningún percance con su tercer auto. Es más se resume a si misma como una conductora modélica que jamás ha infringido una ley de trafico. Su Mustang había sufrido siempre problemas mecánicos sin origen aparente. Una vez que se paro en una carretera californiana hizo falta la grúa, llevado al taller no sólo no encontraron nada, sino que funcionaba perfectamente. Pero,¿de dónde procedía su mustang del 59 de segunda mano?. Celine y su hija Sharon compraron el coche en un taller de ocasión llamado Spencer, le había hecho una buena oferta por su furgoneta. El precio era una ganga...Al fin de cuentas procedía de un accidente de tráfico donde había muerto la pareja que habían sido sus anteriores propietarios. ¿sería esta la causa de la mala suerte?. Al parecer el matrimonio había salido disparado por la luna muriendo atropellados entre las ruedas de otros coches que circulaban y las vueltas del auto que colisionó con ellos levemente. El conductor había intentado esquivarlo pero aún así...murieron el coche sin embargo duro mucho más.

Una historia que recuerda mucho al guión cinematográfico del dueto John Carpenter y Stephen King: Christine –1983-(un Plymouth Fury del 58, rojo intenso) Un coche poseído por el alma de un demonio que ayuda a jóvenes dueños mientras estos no le dan celos con chicas. Un ejemplo claro de la leyenda de los coches malditos, que como muchos otros objetos inanimados que terminan con alma propia viven en los mitos urbanos asustando a los ciudadanos.


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