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lunes, 20 de junio de 2011

(La Rioja) Psicoplastia en Logroño

Por: José Antonio Roldán y Marisol Roldán


En estos últimos años se está demostrando más que nunca que los misterios están en activo resurgiendo de una temporada de mutismo. Esto lo pudimos comprobar hace unos pocos años durante una de nuestras investigaciones en La Rioja. Allí nos enfrentamos a la existencia en un sótano de una imagen femenina que había aparecido lentamente aprovechando un foco de humedad.


Y fue un “enfrentamiento” impactante, ya que ante nosotros se elevaba estática y con sensación de relieve, en una pared, una figura nítida y cromática de 2’95 centímetros de altura, a cuyos pies en el suelo siguiendo la silueta o “línea de la figura” en la pared, a modo de sombra sorprendente, se dejaba ver una gigantesca cruz de 6 brazos, muy
similar a las conocidas cruces de Caravaca.

Curiosamente la información de está imagen nos llegó a consecuencia de otro misterio. Hacía tiempo que andábamos buscando explicaciones para unas psicoplastias de suelo, y teníamos una idea de por donde investigar:”jabones”, esa parecía ser la clave. Estábamos intentando buscar la fórmula rústica de aquellos viejos jabones que empleaban nuestras abuelas para lavar los suelos de cemento (cuyo contenido en sosa cáustica creíamos posible agente “dibujante”) cuando una de nuestras colaboradoras en La Rioja se movilizó en su zona intentando preguntar cómo lo hacían allí y de paso preguntar a expertos en cementos que efectos causaban estos jabones. Así fue como Margarita Negueruela escuchó de boca del experto, no sólo lo que le preguntaba, sino de la existencia de esta psicoplastia.


Era el 28 de Julio cuando llegamos a la céntrica Avenida de la Paz, en cuyo número 46 se ubica la tienda de muebles Alba, en la actualidad es otro tipo de negocio. La dueña y las trabajadoras del local nos esperaban, habían accedido a que investigáramos la “extraña imagen” que hasta ese momento sólo habían visto ellas y algunos clientes que habían ido a comprar muebles al local.




Encontramos en los testimonios a personas cautas, ni escépticas, ni creyentes, y aunque tendían a mantener respeto a aquella figura femenina, ni se atrevían a concluir de que se trataba, ni querían la presencia de prensa.



Como siempre anotamos este punto a su favor. En todo momento durante los días de la investigación nos ayudaron amablemente, lo que indicaban que tanto ellas como nosotros sólo queríamos saber qué era aquello.


Una vez apartados los muebles del lugar pudimos apreciar la magnitud de la imagen...que aunque formada a partir de un hongo de humedad y descamación de pintura había quedado azarosamente dibujada al detalle, como aprovechando las capas de pintura a su favor y dando no sólo como resultado diversas tonalidades, sino incluso relieves a la figura, aquello que en fotografía nos había asemejado una aureola entorno a su torso y cabeza, allí, se veía claramente como una especie de fondo por el que daba la sensación de surgir “ella”.



Cualquier creyente o ateo conocedor de la imaginería católica y advocaciones marianas hubiera identificado aquella “mujer de 2’95 metros” como una Inmaculada Concepción, incluido manto y pelo. Pero a pesar de este parecido preferimos no decir nada hasta no saber que era exactamente. Además, ¿qué pintaba una Inmaculada en un sótano de una tienda?. No tenía sentido ...¿o si?.




Curiosamente la humedad sólo se da en ese punto del sótano (aunque desde hace unas semanas otra pequeña formación parece haber surgido cuatro metros a la izquierda de esta primera) sin que detrás exista nada que pudiera provocarlo, pues se trata de una pared maestra y detrás no existe nada, ni siquiera pilares o estructuras del siguiente edificio (número 44) que estuvimos mirando después de tomar las medidas, y que luego comprobaríamos sobre planos. Es un edificio relativamente nuevo, de treinta años y antes que él allí sólo hubo terrenos. Aunque la sorpresa nos llegó a la hora de saber a quiénes había pertenecido esos terrenos, las hermanas de la Inmaculada Concepción,
conocidas allí como las hermanas del servicio domestico, por lo que al principio nadie relacionó a las monjas con este fenómeno. Y nosotros lo hicimos a partir de la propia casualidad que nos llevó a descubrirlas, al cruzar la calle donde aún mantienen una residencia femenina.



Por supuesto fuimos a pedir que vinieran a “observar el fenómeno” y que nos dieran su opinión, además de comentarnos si alguna vez habían escondido algo allí, tal vez una imagen, una ermita, lo que fuera. Pero como suele suceder en algunas ocasiones no encontramos afán colaborador. Todo lo contrario al personal de los archivos históricos del Ayuntamiento, y de otros departamentos de la institución de Logroño que nos facilitaron todos los planos e historia del lugar de la que disponían y nos confirmaron que aquellas tierras habían pertenecido a las monjas, que fueron vendiendo poco a poco por pequeñas fortunas.



En un intento de catalogar el fenómeno, examinamos la forma fotográficamente, la registramos electromagnéticamente, incluso la auscultemos con nuestro maniático estetoscopio de viaje (manías de investigador). Pusimos registros sonoros con el intento de encontrar respuestas psicofónicas, pero salvo su presencia –que no es poco- no detectamos ninguna anomalía. Lo único que nos sorprendía por momentos al observarla detenidamente era el descubrimiento de nuevas figuras más pequeñas en su interior: en los pies el rostro de un cristo sangrante muy propio de los dibujados en sudarios. En la altura de sus manos una especie de cesto y una bandeja, sobre su pecho otras caras de difícil orientación. ¿Tenían algún significado?, eso lo dirá el tiempo.



Desde el inicio del fenómeno hace unos tres años largos ha sufrido mutaciones y evoluciones y puede ser que siga sufriéndolas. Lo curioso es que la descamación de la pintura visiblemente por la humedad, está seca, así como la posible filtración, si es que existió.



Nosotros la hemos bautizado cariñosamente como la “gigante Inmaculada”, pero sólo los análisis de las muestras de pintura y suelo podrán revelarnos lo que realmente es. Y si es sólo humedad, ¿por qué esa forma tan clara e identificable, precisamente en un lugar que fue consagrado a esa advocación?, ¿por qué la existencia de ese crismón o cruz de Caravaca?.



Como dice la dueña del local, Mari Luz, no tiene la impresión de que sea negativo. Nosotros no registremos ninguna anomalía importante a resaltar, al no ser que se tenga por anómalo que en el sótano de una tienda te aparezca una imagen en la pared de casi tres metros con la forma de una Virgen. Aunque algunas luces fallan en ocasiones sin causa eléctrica de bajada en el resto del local que conecta en los mismos circuitos. Cosa que nos mencionó Maite Martínez, una de las empleadas. La pared de estuco lleva sin pintar en esa zona desde hace once años. Y el suelo es más antiguo.



Seguiremos observando el misterio de la psicoplastia de Logroño intentando dar con la respuesta a su formación, mientras nos limitamos a dar a conocer su existencia y sacarla de su anonimato en un afán de evitar que fenómenos similares queden en lo desconocido y por lo tanto se den por no reales. Y agradecemos su confianza en nosotros tanto a Mari Luz, la dueña del local, como al Ayuntamiento de Logroño, y muy en especial a nuestra colaboradora Margarita Negueruela, sin los que este misterio no hubiera salido jamás a la luz, a observación de los buscadores de respuestas que en estos momentos estáis leyendo estás líneas, que ahora tendréis la posibilidad de poder juzgar por vosotros mismos observando las fotografías del fenómeno.

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