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martes, 12 de julio de 2011

El meteorito de Burgos que se quedó Bonaparte

Centro Astrobiología (CSIC-INTA)
El 8 de julio de 1811, un grupo de agricultores volvía a casa, en Berlanga de Roa (Burgos), después de una jornada de trabajo cuando sintieron un sonido similar a un bombazo, mientras algo cruzaba el cielo. Al acercarse al lugar donde pensaban que había caído el cañonazo -España estaba ocupada por los franceses- se encontraron con una extraña piedra grisácea. Era el histórico Meteorito de Berlanguillas, uno de los primeros en ser estudiados como objetos que caían del espacio exterior.
El bicentenario de aquella caída se ha celebrado en Burgos, con unas conferencias, organizadas por el Centro de Astrobiología (CSIC-INTA), en la que se ha hecho un repaso al conocimiento científico que han aportado estas rocas en este tiempo, desde pistas sobre el posible origen de la vida en la Tierra a explicaciones de extinciones masivas, como la de los dinosaurios, hace 65 millones de años, sin olvidar las investigaciones encaminadas a detectar sus trayectorias e impedir futuros y catastróficos impactos.
Pero cuando cayó el Meteorito de Berlanguillas poco se sabía de todo esto. Como recuerda el investigador del Centro de Astrobiología (CAB) JesúsMartínez Frías, promotor de esta jornada, un general francés se hizo con los restos y envió dos fragmentos al Museo de Historia Natural de París, donde aún se guarda el mayor, de casi un kilo. Otro trozo fue donado al Observatorio del Vaticano, en el Palacio de Castengaldolfo, que también lo tiene en su colección de meteoritos.
Tan sólo ocho años antes de la caída en Francia se había comenzado a creer que caían rocas del espacio. El primero en defender esta hipótesis, recuerda Martínez Frías, fue el físico alemán Chlandi, pero nadie le creyó. "En el siglo XVIII se creía que en el Universo solo existían el Sol y los planetas del Sistema Solar. Muchos meteoritos fueron a la basura entonces", afirma el invesgigador.
Pero en 1803, cerca de la Torre del Águila, al norte de Francia, cayó un meteorito que fue visto por muchas personas y Jean Baptiste Biot lo estudió y confirmó su origen espacial. Desde entonces, los meteoritos se hicieron populares en este país y, por ello, el general de José Bonaparte no dudó en hacerse con el caído en Burgos.
Según relata Matthieu Gounelle, del museo parisino, en un documento grabado por el científico del CAB, se trata de una condrita muy común, con uno círculos que indican que procede de los inicios del Sistema Solar. En la actualidad, existen más de 30.000 hallazgos de meteoritos en colecciones de todo el mundo. En España las últimas caídas registradas son las de Villalbeto de la Peña (2004) y Puerto Lápice (2007).

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2011/07/11/ciencia/1310376114.html

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