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domingo, 2 de octubre de 2011

Las antenas de ALMA comienzan a explorar el Universo desde Chile

La última gran antena instalada en ALMA, por parte de ESO, en julio de este año.|ESOLa última gran antena instalada en ALMA, por parte de ESO, en julio de este año.|ESO
  • Europa, Norteamérica y Asia están implicados en este proyecto científico
  • Astrónomos españoles ya han solicitado tiempo de observación en la red
La red de radiotelescopios ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array), que se está construyendo en el de desierto de Atacama (Chile), fruto de la colaboración entre Europa, Norteamérica y Japón, comienza sus operaciones científicas este fin de semana, una vez que ya están instaladas 16 de las 66 gigantescas antenas de la que consta el proyecto. Cuando esté en marcha totalmente, un nueva nueva ventana, que capta ondas, permitirá asomarse más lejos y viajar más atrás en el tiempo del Universo.
Este lunes está previsto que sus patrocinadores den el 'pistoletazo de salida' a una instalación que se quiere que esté terminada para el año 2013, si todos cumplen sus compromisos. Por parte europea, la financiación parte del Observatorio Austral Europeo (ESO), que tiene que instalar 25 de las antenas.
ALMA es el resultado de la fusión de tres proyectos astronómicos: el Millimeter Array (MMA) de los Estados Unidos, el Large Southern Array (LSA) de Europa, y el Large Millimeter Array (LMA) de Japón. Su conjunto principal ocupará una gran área de 5.650 metros cuadrados en la que habrá 54 antenas de 12 metros de diámetro y otras 12 de siete metros. Su función: captar y concentrar las ondas de radio submilimétricas que llegan desde el Cosmos y que han emitido los astros desde su origen.
Todas las antenas estarán conectadas por 15 kilómetros de fibra óptica, a través de la cual los datos llegaran a los astrónomos.

Formación de planetas

Cuando las 66 estén en marcha y funcione como un único telescopio, será el observatorio terrestre más grande que se haya construido, y no sólo ayudará a acercar a la Tierra momentos de la formación de los planetas y las estrellas que ocurrieron hace miles de millones de años, sino podría captar el momento del origen del Universo, la gran explosión o Big Bang.
Una de las últimas en llegar hasta el llamado Llano de Chajnator, a 5.000 metros de altitud, ha sido una antena de siete metros de diámetro europea, en pasado mes de julio, cuya estructura de hierro, como la de las otras 25 que tendrá que aportar el ESO, ha sido fabricada en España.
Jordi Cepa, del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) es uno de los investigadores españoles que ya ha solicitado tiempo de observación en ALMA. Su propuesta es para observar galaxias muy lejanas y medir su contenido en gas molecular, del que se forman las estrellas, y comprobar si son diferentes de las que están más próximas a la Tierra. Hasta ahora, es muy complicado conseguir datos muy fiables de ese gas.

Instalación única

"Cuando esté en pleno rendimiento, será una instalación única, tanto por su enorme capacidad, como por su resolución, que será mejor que en los telescopios ópticos, y su sensibilidad, dado que a esa altitud la atmósfera es muy transparente", asegura el investigador.
De momento, los proyectos científicos que se pongan en marcha desde este fin de semana servirán para probar el observatorio en unas condiciones reales de trabajo. Se estima que los astrónomos de todo el mundo ya han pedido 10 veces más tiempo de observación del que habría disponible, lo que aventura una tremenda criba científica. "Ahora aún hay otros observatorios con una capacidad similar, pero cuando estén las 66 antenas no habrá otro equivalente", afirma Cepa.
De momento, no se espera que la actual crisis económica afecte a este proyecto internacional, dado que ya está adjudicada la contratación de todas las antenas en varios países.
Menos certeza hay sobre lo que ocurrirá con el E-ELT, el gran telescopio óptico que ESO también quiere construir en Chile. Por lo pronto, su diámetro de 42 metros ha sido reducido a 38 metros, un 'tijeretazo' que abarata el proyecto, aunque también le resta capacidad de observación. Aún así, los astrónomos confían en que no 'encoja' más en los años que restan para su puesta en marcha.

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2011/09/30/ciencia/1317379340.html

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