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jueves, 19 de diciembre de 2013

La Casa Sangrante


El fenómeno de las casas sangrantes a pesar de su espectacularidad e importancia para la paraciencia se ha silenciado para la opinión pública. Ante lo asombroso de que un buen día una casa normal empiece a sangrar como si tuviera heridas y vida propia se cierne la censura y el silencio político y religioso.


“El Día” recogía en su edición del 16 de Noviembre de 1986 la noticia de la Casa Sangrante.

A pesar de que se diera orden a los periódicos de no hablar de los sucesos de 1986 en un barrio humilde de una ciudad de la provincia de Buenos Aires, en Argentina, veintidós años después la casualidad y la búsqueda de respuestas a lo insólito nos llevó a conocer los incidentes de uno de los más extraños fenómenos que pueden acontecer en nuestro mundo. Lo sucedido en la calle número 54, concretamente en el edificio número 1310, en La Plata. Un caso que a pesar de no haber encontrado fraude alguno o intencionalidad económica o religiosa está por redescubrir.

Hechos de la casa sangrante y situación emocional del país argentino


Corrían días de inquietud política y económica en Argentina. La gente estaba triste porque el presidente Raúl Alfonsín había anunciado el proyecto Patagonia por el que quería trasladar la capital de la nación desde Buenos Aires hasta la ciudad de Viedma. Los rotativos no se habían recuperado del misterio del Objeto Volador No Identificado que había iluminado media Argentina en el mes de Junio y que a su paso había provocado un importante temblor por algunas poblaciones. Unido a que los nervios patrios estaban a flor de piel, las propias madres de la Plaza de Mayo se acababan de dividir, alegando que en su seno había espías infiltradas.
En el mes de octubre de 1986 la rumorología comentaba de la muerte de un señor en Mendoza, Argentina, que pudiera haber sido el mismísimo Adolf Hitler. Y en la calle numero 54, al igual que en muchas otras de Argentina, se recordaban las efemérides de los asesinatos y secuestros de 1976. Y se daban los primeros pasos para la asociación de memoria histórica.



     El periódico mostraba que lo encontrado en la calle 54 de La Plata era sangre humana.

A las 7:30 de la mañana del 15 de Noviembre de 1986, Luis Abraham Fersko, fotógrafo de origen polaco, fue a buscar el periódico, como cada mañana, mientras su esposa Cipriana Núñez, inmigrante uruguaya, y la cuñada del dueño de la casa Blanca Luz Rodríguez, se dirigieron al laboratorio fotográfico, ubicado en la calle 54 número 1310 de la ciudad argentina de La Plata, para barrer antes de abrir. La sorpresa de las dos mujeres fue mayúscula cuando vieron sorprendidas que de las baldosas salía sangre. Aunque para ellas, al comienzo, sólo se trataba de un líquido rojizo que brotaba y saltaba por todos lados siguiendo un camino hacia el fondo de su casa y antes sus ojos. Según nos comentaba el hijo de Cipriana, Óscar Máximo Fersko Núñez: “el líquido seguía un camino hacia el fondo de la casa. Puerta abierta…puerta donde se metía. Se murió en el camino, en el pasillo y en la cocina. Hasta que volvió a saltar, pero en este ocasión arriba de la mesa. Salía de la mesa y eso nos sorprendió a todos”. Fueron momentos de incertidumbre porque no sabían qué pasaba realmente. Sólo tenían la certeza de que ante sus ojos se encontraba varios regueros de sangre. Los acontecimientos se precipitaron minutos después.









Fotografías cedidas a los autores del reportaje por Óscar Máximo Fersko Núñez y realizadas durante las primeras horas del fenómeno de sangración en la casa de los Fersko.


Las manchas eran visibles desde la misma entrada del local y parecían seguir una pauta, un recorrido que llegaba hasta la cocina, situada por aquel entonces al final del edificio en forma de chorizo, un tipo de construcción típico de la Argentina de la época, que se trataba de casas con una gran galería y puertas enfrentadas entre sí, pudiéndose atravesar todas las habitaciones a lo largo de la vivienda sin tener que salir al exterior de la misma. En la parte posterior la casa terminaba en un patio típico donde se erigía la vieja y gruesa higuera, que daba un poco de reparo a los habitantes de la casa.
Los gritos de Cipriana y Blanca alertaron al joven Óscar, que a pesar de estar en la cama, a causa de su lesión en el tobillo, hizo un gran esfuerzo y no tardó en personarse donde ellas estaban. Creía que su madre y su tía estaban sufriendo un accidente o algún tipo de agresión. Pasó por donde estaba la sangre y a pesar de ello no se manchó, sin embargo Blanca si que se había manchado. Con la sorpresa en el cuerpo intentó tranquilizar a las dos mujeres, que terminaron, más tranquilas por explicarle qué les había asustado. Oscar miró al suelo y por vez primera fue consciente de la sangre, luego siguió el rastro del líquido rojizo, que según los testigos seguía brotando. Fersko nos comentaba recientemente que: “la sangre cuando brotaba quedaba a unos cinco o diez milímetros de forma permanente. Si se quería limpiar, y se limpiaba, volvía a “rellenar” el lugar donde se había ubicado inicialmente”.
A los pocos minutos, y tras escuchar los gritos procedentes del local, varios vecinos se personaron allí para ver qué pasaba. Los Fersko eran una familia muy querida en la zona y se extrañaban del griterío que allí se había montado. Así que acudieron al instante por si algo grave pasaba. Fue el inicio de cientos de visitas diarias. Óscar nos comentaba que ellos calcularon que en los siguientes días al menos quinientas personas cruzaban cada 24 horas las puertas de la ya bautizada “la Casa Sangrante.” Así nos lo confirmaba Félix Alberto Velázquez, taxista de profesión y amigo íntimo de Óscar Máximo Fersko, que fue la persona encargada de dar paso y controlar que la sangre no fuera tocada. Algo imposible, porque la multitud se agolpaba ansiosa por ver “aquello” y ni la propia policía podía contenerla.





Muchos vecinos y curiosos tocaron la sangre con las manos e incluso algunos atrevidos la probaron para ver de qué se trataba.

Una policía que fue llamada por Óscar. De hecho llamó a la que por entonces en La Plata se llamaba el comando “radioléctrico”, una patrulla itinerante, parecida al 091 español, que se personó de inmediato y tuvo una presencia activa en la casa durante los días siguientes. Inicialmente llegaron cuatro efectivos, a los que Óscar les dio las llaves del local. “No entendieron nada los pobres que vinieron. Revisaron todo. No encontraron nada. Los pobres estaban blancos. No sabían de dónde salía”, nos confesaba Óscar sobre las primeras actuaciones de la policía. Los agentes de comisaría La Quinta, de la Plata, llegaron después. El subcomisario Pacheco, jefe por aquel entonces de la seccional, se personó en el lugar junto a varios peritos que fotografiaron todo el edificio y tomaron muestras del líquido que brotaba de las baldosas. Los policías que estaban allí de custodia asistían como testigos a los nuevos regueros de “sangre” que surgían cuando se limpiaban los primeros.
El juez de lo Penal, Ángel Nelky Martínez, acompañado del jefe de la Unidad Regional, actual ex comisario, Enzo Richero, también se personaron al lugar de los hechos. Un médico joven, de 25 años por aquel entonces, Arturo Marcelo Lezcano, toma muestras de la sangre y afirmaba que: “esto es sangre. Se ha coagulado como la sangre y tiene su olor”. Según los análisis llevados a cabo sobre el líquido se trataba de sangre del grupo A RH+, con una sustancia extraña que no pudieron identificar. Había rastros de anticoagulante y dentro de él una sustancia de origen desconocido, que al día de hoy no se ha podido identificar. El cura Rubén Garino, por aquel entonces miembro de la Congregación de Santa Rosa de Lima y teólogo de la Universidad Católica de La Plata, y actualmente en la Iglesia de San Ponciano, mostraba su cautela en aquellos primeros momentos y pedía por aquel entonces un estudio exhaustivo por parte de la Iglesia. Otro párroco, amigo de la familia Fesko, Ángel Dauro, de la Iglesia de Santa María, vivía los hechos en primera persona. Dauro bendijo la casa, porque no supo qué hacer en ese momento y la bendición, por si acaso podía solucionar aquello, fue lo único que se le ocurrió.

Los testigos hablan


Una vecina confirmaba a los policías que la noche anterior a los sucesos de la sangre había oído claramente como unos disparos o ruidos fuertes y secos. Lo que de inmediato hizo pensar lo peor, y observar indicios de homicidio. Pero no encontraron motivos.
Los chorritos de sangre no salían de un cuerpo humano, sino de las juntas de las losas, cuyos poritos no llenos de cemento servían de conducto a presión para dar las inusuales fuentes rojas. Y debajo de ellas no había nada salvo un planché de cemento y debajo gravilla. Y ninguna de las placas de gres había sido levantada recientemente. ¿Habría algo debajo del suelo que provocara el fenómeno de la sangración?. La respuesta fue no. No había más obra construida por subsuelo que la que se veía a nivel de la calle. Y lo pudieron corroborar cuando al segundo día en intento de limpieza de la sangre, no sólo volvía a brotar como cuando se desconcha una herida, si no que empezó a hacerlo por las patas de madera de la mesa y sillas y en la misma encimera. Tal que las “heridas de la casa” no se tocaban” se formaba una costrita y dejaba de salir sangre. Cuyo tacto era tibio como la humana.



Óscar Máximo Fersko, uno de los pocos supervivientes del fenómeno, fotografiado en la actualidad el pasado 18 de Noviembre del 2008

Abraham comentaba al rotativo El Día, un día después de que se destapara todo el suceso que: “Hace 45 años que vivimos en esta casa y nunca había pasado esto. Yo no soy creyente. Mi mujer si. Para mi todo eso de Dios hecho hombre no me va. Es mi manera de pensar. Pero esto pasó, no sé si será sangre, como dicen, o si se debe a otra cosa”.
Una vecina, Graciela Liliana Romo comentaba que: “a mi me lo dio una señora y cuando terminé de rezar le pedí a un policía que lo pasara por la sangre seca”. Se refería a un rosario de la Rosa Mística, cuyo santuario está a escasos metros de la Casa Sangrante. Una rosa mística por la que se tiene mucha devoción en La Plata, sobre todo desde 1981, cuando el párroco del lugar recibía una estampa de dicha advocación y convidó a sus fieles a rezarle. En 1984 se colocó una imagen más grande en el lugar, procedente de Italia, y fueron los Fersko quiénes hicieron la fotografía oficial como comprobación de que había llegado en perfectos condiciones y la fotografía para la posterior estampita de la Rosa Mística, un detalle curioso del que Óscar se acordaba cuando nos comentaba el caso y que según él podría tener relación con lo vivido en su casa. En 1990, el por aquel entonces cardenal Joseph Ratzinger, actual Benedicto XVI, dio visto bueno al culto de la Rosa Mística en La Plata y desde entonces cada 13 de Noviembre la festividad de las rosas congrega a cientos de fieles que acuden a rogarle a su venerada. Algunos afirman haber sido atendidos en sus ruegos y peticiones.
Cuando le devuelven el rosario a Graciela, según ella, estaba empapado de sangre como si lo hubieran sumergido en un frasco. Se lo había dado en mano al policía y éste se lo había dado a ella otra vez en la mano. Para ella se había realizado un milagro. Los vecinos curiosos no dejaban de llegar al lugar y tocaban todo intentando descubrir el fraude o el milagro. La presencia policial no podía evitan que tocaran las manchas y que algunos, igual que el propio Óscar Máximo, hicieran intentos de saber qué era el liquido rojizo…!mojando un dedo y llevándoselo a la boca¡.
Entre los incidentes extraños de aquellos cinco días en los que duró el fenómeno se dio el de la aparición de dos coches oscuros de lujo de cuyo interior se bajaron ocho personajes, mujeres y hombres, que pidieron ver la casa. Lo hicieron en grupo, observándolo todo. Una de las mujeres se acercó al señor Fersko sin que sus compañeros se dieran cuenta y le comentó que estaban esperando que esto sucediera. Al notarlo el resto de extraños personajes pusieron caras serias a su compañera y salieron precipitadamente de aquel lugar recriminándole a la mujer su atrevimiento.
La prensa de diario se había hecho eco del extraño suceso acontecido en la calle 54, pero a instancias militares y políticas se les pidió que no escribieran más sobre el asunto hasta que no se investigaran, comentándoles que de no hacerlo estarían incurriendo en obstrucción a la justicia.

En la página 8 del rotativo “El Día” del 17 de Noviembre de 1986 se hizo un seguimiento de lo que estaba pasando en la casa-local de los Fersko

Con esta censura el caso de la Casa Sangrante no llegó a ser conocido en el resto del Mundo y no pudo ser seguido por los grandes medios de comunicación como la radio o los televisivos. Se sabe que de paisano y de forma extraoficial vinieron a visitar la casa religiosos, y que fue a raíz de aquellas visitas que se intenta no llevar a espectacular el suceso, dejando que con el tiempo se perdiera la curiosidad y el silencio se aliara con el olvido.
Unos días antes del aniversario de la “Casa Sangrante”, la casualidad quiso que guardando recortes de prensa que nos habían enviado de todo el mundo aficionados a los misterios, diéramos con el titular. Y como siempre se nos ocurriera comprobar los datos, para saber como había quedado el asunto. Al dar con los protagonistas principales y localizarlos, tras entrevistarlos y rectificar los datos, supimos el resto, desde cómo fue desarrollándose toda la sangración a cómo se investigó, y su intento de silenciamiento. Así como de las opiniones de los implicados aún con vida.
En la actualidad la casa está derribada y en su lugar llevan años intentando, los nuevos dueños, edificar una casa de tres plantas, pero los problemas en las obras, en el papeleo y en otros sentidos más curiosos, la mantienen sin concluir y sin habitar.


Cuando las casas sangran (pocas veces y mal investigadas)


Al conocimiento del los hechos y tras ponernos en contacto con los implicados, protagonistas, policías, jueces, sacerdotes, y revisar los datos en comparativa, encontramos coincidencias.
De tres casos encontrados, dos en Argentina y uno al norte de París en Saint-Quentin, se desprende a primera vista la coincidencia del año en que se produce. El primero en Argentina, el menos espectacular, sucede a finales del año 1985, los otros dos acontecen a finales de 1986. Duran un promedio de 5 días. Son casas humildes. Son investigados en primera instancia por la policía de esas localidades, y no se encuentra la causa original responsable del fenómeno de sangración. Las primeras pautas, pero también las únicas, ya que ninguno de estos inmuebles habían tenido ningún incidente paranormal anteriormente que se sepa. Y las personas que lo habitan tampoco. Aunque luego como es natural, tras vivir esta experiencia sus conceptos de lo imposible y factible cambiaron notablemente.
Con lo atípico del fenómeno no podemos contrastar más datos en otros lugares del mundo. Si hay casos no se divulgan, en general por atribuirse a maldiciones y otras ideas supersticiosas. Se sabe que en chozas africanas se dieron eventos de este tipo, se procedía de inmediato a quemarlas ritualmente. Y se evitaba a hablar del tema.
En el caso que no se encontrará una causa física que determinase una explicación para los fenómenos de la sangración de la vivienda de la Calle 54 se podría valorar la teoría paracientífica que habla de la posibilidad de un agente vivo, uno de los habitantes de la vivienda pudiera haber provocado el fenómeno. Estaríamos ante un psicoquinético capaz de ceder su sangre al inmueble provocando el fenómeno.


Diferencia de la Casa Sangrante de la Plata con las otras


Hay una anomalía o casualidad que sólo encontramos en la Casa Sangrante de La Plata. Son los eventos sucedidos a posteriori a todos los que estuvieron implicados de manera cercana a su presencia durante un tiempo importante.
De todos los vinculantes con el caso sólo quedan en vida el hijo Oscar Máximo, Félix Alberto, el parapsicólogo Daniel Sánchez, que estudió la casa y que está ingresado en una institución mental y Enzo Richero, ex comisario de policía, que sufría un grave incendio en su casa el pasado 22 de Octubre del 2007, teniendo que ser trasladado, con principios de asfixia, al Hospital San Roque de Gonnet.



En breves años fueron muriendo los mayores, a lo cual no sería extraño que la respuesta se encontrará en la edad. Pero murieron deforma continuada en menos de una década. El resto de supervivientes ha sufrido reveses en sus vidas muy importantes: pérdidas familiares y económicas, que en gran parte de los casos se producían entorno al aniversario de la fecha de los sucesos 15 de Noviembre. Podría tener que ver con el fenómeno o ser una casualidad, pero nos era interesante de resaltar este detalle, ya que para los afectados no es producto más que de una causalidad fatídica y piensan que tiene relación con lo acontecido aquel 1986 en la Calle 54.


Otras casas sangrantes que quedaron en el olvido tras no encontrar pruebas


En Septiembre de 1986 en la localidad francesa de Saint-Quentin, en Aisne, llega una pareja de recién casados, Jean-Marc y Lucie Belmer, a su nueva casa de alquiler. El inmueble es medianamente antiguo. Lo redecoran a su gusto. Una de las mañanas Lucie descubre una extensa mancha roja en la encimera de la cocina, luego la aprecia en la pared, en las ropas, incluidas sábanas y en los objetos. Son manchas simplemente, no observan como se originan. Cuando ven los objetos ya están manchados. A diferencia del caso de La Plata en que el observador podría apreciar salir el chorrito de sangre.
Con la ayuda del esposo lo limpian todo, llevándose la sorpresa de volver a encontrarlo al día siguiente igual en los mismos lugares. A la aparición de las manchas de sangre se suma golpes nocturnos en toda la casa, que no son eventuales, ya que siguen pautas y ritmos. El miedo se apodera de los jóvenes que se ven superados por los sucesos. Lo denuncian a la policía, creyéndose víctimas de una broma macabra o de algún tipo de acoso.
La gendarmería se pone a investigar y les pide a los jóvenes que marchen una noche a dormir fuera. Los agentes aprovechan para llenar el inmueble de harina y sellar cualquier posible entrada, donde además picadamente ponen hilos. Al día siguiente se descubren nuevas manchas sin ninguna entrada usada. No hay pisadas en la harina, no se han roto los hilos, no se han forzado ventanas, ni puertas. Se procede a recoger muestra de sangre y se analiza dando un RH y un grupo humano, que se niegan a facilitarnos a lo que hacemos este artículo, sólo se nos confirma su existencia real, tal como pudo comprobar el doctor Jacques Changé
La pareja asustada se niega a seguir viviendo allí con tales expectativas y tres semanas después se trasladan a Amiens.
Según algunas versiones la casa en la actualidad está remodelada y no presenta incidentes de ningún tipo y según otras la casa sería demolida para construir otra y en esas obras fueron hallados cincuenta cuerpos de soldados de la Primera Guerra Mundial. La difusión del caso en el conocido programa de televisión "Mystères” hizo que el caso pasara a ser de conocimiento general y que las versiones sobre el mismo se multiplicaran de forma exponencial, siendo difícil de poder averiguar qué pudo ocurrir exactamente.


Un incidente de casa sangrante se dio en tierra española. Sucedió también en 1985 en el número 28 de la calle Gabriel y Galán, de Arroyo de la Luz en Cáceres. Su dueño Eleuterio Castaño, hoy fallecido, se levantó de madrugada y descubrió sangre salpicada en el salón de su casa. Llamó a la policía y estos al alcalde. La sangre no manaba, estaba allí, nadie la vio salir como se ha escrito desde ese día. Acudió el alcalde de la localidad en aquella época el Señor Felicísimo Mohedano Sánchez, y éste llamó al doctor Eloy García que se personó de inmediato. La Guardia Civil, forenses y jueces fueron requeridos.
Lo que al principio saltó a prensa como fenómeno paranormal, con el tiempo y las investigaciones policiales se explicó por otros derroteros. Eleuterio Castaño y su casa se hicieron muy famosos en unos días en la localidad, pero tras investigar el tema tenemos la respuesta de porqué el buen hombre dejó de hablar con la prensa y el caso se difuminó en el silencio judicial. La sangre era procedente de un aborto de una de sus hijas, que hoy felizmente casadas y con hijos viven en el inmueble y no desean que se reabra la especulación. Por lo tanto este caso no fue paranormal o al menos eso hemos podido confirmar al día de hoy.


Anexo a Casa Sangrante de La Plata


La casa está situada una manzana de una pequeña Iglesia llamada la Rosa Mística ya que fue levantada para rezar a esta advocación mariana. Hasta los noventa se venía haciendo culto en el lugar, pero no estaba sacralizado por el Vaticano.
Las Rosas Místicas son imágenes de advocación mariana proveniente de Italia. Son las que más milagros han ido sumando según el culto popular, pero los mismos son los menos reconocidos por el Vaticano.

Imagen de la Rosa Mística, que podría estar relacionada, según algunos testigos del caso, con los fenómenos del número 1310 de la Calle 54

Las lacrimaciones y sangraciones son dos fenómenos recurrentes en estas imágenes e incluso en sus estampitas. En 1982 dos estatuas idénticas de la Rosa Mística fueron hechas en una pequeña tienda de Génova. Una de ellas enviada a Bélgica comenzó a llorar. Paralelamente lo hizo la que estaba en Italia. Sacerdotes y obispos presenciaron los fenómenos y empezaron a llamar la atención del pontificio dos años después cuando en 1984 comenzaron a hacerlo dos Rosas Místicas en Norteamérica. Ellas lloraban lágrimas y luego sangre. Lo hicieron en Barrios pobres de Brooklyn y en San Juan de Dios en Chicago.
Se llegó a pensar que dentro de ellas se guardaba un compuesto químico que pasado un tiempo se activaba produciendo el consiguiente milagro.
No se pudo demostrar.
Lo que si se sabe es que el organismo de la Iglesia Argentina estuvo vinculado con la cúpula de la política de la dictadura. Mientras los pobres párrocos de pueblo se dedicaban a ayudar a las familias algunos eclesiásticos de forma independiente y por afinidad política, actuaban de informantes. Es el caso del ex capellán policial argentino Christian Federico Von Wernich que llamó endemoniados y poseídos a los que andan declarando contra él en el juicio de causa que tiene pendiente. En la actualidad se sabe que no era un caso aislado.


El ex capellán policial argentino Christian Federico Von Wernich llamó endemoniados a muchos de los testigos de casos similares al de La Plata.

Un grupo numerosos de hombres y mujeres tanto del gobierno como del Vaticano se personaron en numerosas ocasiones tanto en lugares donde había fenómenos paranormales como en los de presencia ovni. Cuando sucedió la sangración de la casa de la calle 54, el mismo grupo que recogió testimonio en tiempos de dictadura se había dejado ver por la zona del Ovni meteorito de Argentina, con lo el relato de su presencia lo encontramos en ambos incidentes, pudiéndose definir como una asociación que actuaba al más puro estilo hombre de negro.

¿Sabias qué?




Un suceso muy extraño tuvo lugar el 30 de julio en el pequeño poblado de La Sierra Bagadó, al oeste de Colombia, cuando una inesperada lluvia de color rojizo bañó las calles y los hogares de sus sorprendidos habitantes. Para los vecinos de La Sierra no cabe dudas de que se trató de una lluvia de sangre. Incluso una bacterióloga, Luisa Lloreda, analizó una muestra del misterioso líquido y determinó que contenía sangre, otras autoridades científicas locales aseguraron que todo era producido por las algas. En el 2001 llovió algo similar en Kerala, en la India.


Pero el fenómeno más raro que se ha dado dentro de una casa es que llovieran piedras, produciéndose normalmente en las viviendas de posibles psicoquinéticos, como el caso del niño Velásquez.

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