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lunes, 17 de febrero de 2014

¿Una asesina en serie adolescente?, ¿sectas?, ¿satanismo?

Asesinó a un hombre que la llamó por un anuncio en el que se ofrecía como prostituta

Barbour diría en una entrevista que formaba parte de un culto satánico

Su marido, Elyette Barbour (22 años), le ayudó en el asesinato y está en prisión

Miranda Barbour y su marido Elyette Barbour


EDUARDO SUÁREZCorresponsal Nueva YorkActualizado: 17/02/2014 04:53 horas


Miranda Barbour apenas tiene 19 años y está en la cárcel desde mediados de noviembre por asesinar a un hombre que la llamó atraído por un anuncio en el que se ofrecía como prostituta en la web 'Craiglist'. Lo que nadie imaginaba el día de su arresto es que Barbour diría en una entrevista que formaba parte de un culto satánico y que había asesinado al menos a otras 22 personas desde su pubertad.


Las autoridades investigan desde hace días los posibles homicidios de la joven, que asegura haber perpetrado crímenes en los estados de Alaska, Texas, California y Carolina del Norte, donde se casó en octubre con Elyette Barbour (22 años), que le ayudó en el asesinato por el que ambos fueron a prisión.

La víctima del matrimonio Barbour se llamaba Troy LaFerrara, tenía 42 años y trabajaba en un vertedero del condado de Lycoming (Pensilvania). Miranda lo había citado en el aparcamiento de un centro comercial y le había ofrecido sexo a cambio de 100 dólares en metálico.

Troy se montó en el monovolumen de la chica y nadie volvió a verlo con vida. Unas horas después, su cadáver apareció en un callejón de la localidad de Sunbury y las primeras pesquisas enseguida pusieron a la policía sobre la pista de Miranda, cuyo número era el último que aparecía entre las llamadas de la víctima y cuyas huellas dactilares estaban sobre su piel.

Al principio Miranda dijo que había actuado en defensa propia después de que LaFerrara empezara a manosearla. Pero esa primera versión empezó a resquebrajarse cuando su esposo dijo que el crimen había sido el fruto de un plan maquiavélico que habían urdido entre los dos. Elyette asegura que acogotó la cabeza de la víctima con una cuerda contra el asiento mientras su mujer leasestaba las 20 puñaladas que reflejan las conclusiones del informe policial.

Miranda Barbour se declaró inocente en la primera vista judicial persuadida por el criterio de sus abogados. Pero este fin de semana concedió una entrevista al periódico local 'The Daily Item' en la que asegura que el crimen de noviembre no fue sino el último exponente de una profusa carrera criminal.
Un pasado entre crímenes

Miranda cuenta que su tío abusó sexualmente de ella en Alaska cuando apenas tenía cuatro años. Un extremo que su madre confirmó este fin de semana y al que la joven atribuye sus problemas psicológicos y su iniciación en una secta satánica cuyo líder abusó de ella cuando tenía 13 años y la obligó a disparar un arma de fuego por primera vez.

La presunta homicida asegura que cometió sus primeros crímenes en Alaska de la mano de los miembros de la secta. "Mi mente no siempre estaba allí", decía este viernes. "Sabía que algo no iba bien dentro de mí y las creencias satánicas hicieron que aquello se manifestara".

Miranda no ha ofrecido por ahora detalles sobre cada uno de sus homicidios. Pero asegura que es capaz de señalar en un mapa el lugar donde dejó los cadáveres de cada una de sus víctimas y dice que cuando mató a 22 dejó de contar. "Sólo he asesinado a malas personas", decía este fin de semana sobre su deriva criminal.

La presunta homicida cuenta que se mudó a Carolina del Norte con el objetivo de dejar atrás sus problemas mentales. Pero unos días después de su boda se mudó con su esposo y su hija de dos años aPensilvania y se cebó aparentemente con LaFerrara, por cuyo asesinato no parece sentir remordimientos pese a su crueldad.

"Dijo cosas que no debía decir y entonces las cosas entraron fuera de control", asegura Miranda. "Le mentí y le dije que tenía 16 años y me dijo que eso no le importaba. Si hubiera dicho lo contrario, le habría dejado escapar".

Los letrados del matrimonio Barbour han solicitado una evaluación psiquiátrica de sus clientes. Pero entretanto los policías de Sunbury han confirmado que ya han solicitado información a sus colegas de otros estados para esclarecer cuanto antes si Miranda dice la verdad. "Por la información que tenemos y por lo que ella dijo durante su entrevista estamos muy preocupados y hemos estado en contacto con las autoridades pertinentes", decía este domingo el comisario Steve Mazzeo a la prensa local.

La fiscalía ya ha anunciado que solicitará la pena de muerte para los dos miembros del matrimonio, que permanecen en celdas separadas desde el día de su detención. "Digo esto porque ha llegado la hora de ser honesta", decía Miranda este viernes sobre sus palabras. "Ésta no es una forma de glorificarme o de llamar la atención".

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