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viernes, 7 de marzo de 2014

Manuel de guerra del Siglo XVI muestra extraños "gato misil"

06.03.2014 16:06
Manual de guerra del siglo XVI muestra extraños “misiles” consistentes en gatos y aves adosados a bombas incendiarias.











Las imágenes de un manual de artillería del siglo XVI, recientemente digitalizado por la Universidad de Pensilvania, parecen mostrar "jet packs" atados a las espaldas de gatos y palomas.

El manual, llamado "Feuer Buech" y redactado hacia el año 1530, parece indicar que los estrategas usaban a estos animales con fines bélicos.

El texto en alemán que acompaña las ilustraciones alienta a los comandantes militares a usarlos para "prender fuego a un castillo o ciudad cuando no se puede hacer de otro modo. "
Las imágenes muestran gatos y palomas que parecen ser propulsados hacia un castillo mediante unos cohetes en la espalda que recuerdan a los jet pack, o "mochilas voladoras".

El tratado en cuestión fue escrito por el maestro de artillería Franz Helm, de Colonia , quien se cree que participó en varias escaramuzas contra los turcos en Europa central y meridional, en un momento en que la pólvora estaba empezando a cambiar la manera de hacer la guerra.

La obra gozó de cierta popularidad en su época, y sus imágenes llenas de extraños y terribles ingenios, circularon en copias por varios países europeos.

Intrigado por las ilustraciones, Mtch Frass, docente de la mencionada casa de estudio, intentó desentrañar el misterio.

"En realidad no sabía qué hacer con ellas", dijo en declaraciones citadas por The Independent, acerca de su primer contacto con las piezas. "Se ve claramente que hay una especie de chorro de fuego saliendo de un dispositivo colocado en la espalda de estos animales", detalla.

Según la traducción del texto realizada por el propio Frass, Helm explica cómo utilizar animales como artefactos incendiarios. "Si lo que se desea es incendiar un castillo o una ciudad, será menester hacerse con un gato de ese lugar", comienza el manual.

Luego "se deberá confeccionar una bolsa de fuego como las que se colocan en las flechas incendiarias, y amarrarla a lomo del gato", continúa. Luego viene la peor parte, especialmente para el felino. "Se enciende el fuego y se deja que la mecha prenda bien, y luego se permite al gato marchar. Seguramente se dirigirá a la ciudad o castillo de donde proviene y, lleno de pavor, terminará por ocultarse en un granero o una parva de heno, provocando un incendio".

En resumidas cuentas, el asunto se reduce a conseguir un gato en territorio enemigo, atarle una bomba a la espalda, encenderla y esperar que corra de regreso a casa y desate un incendio catastrófico.

Frass asegura no haber encontrado el menor indicio acerca del uso de animales incendiarios en los años en que se redactó la obra.

"Es una especie de un plan descabellado. Parece una idea realmente terrible, y es muy poco probable que los animales corrieran de vuelta al sitio de donde vinieron. Lo más probable es que buscaran refugio en el rincón más cercano, prendiendo fuego el campamento de los sitiadores. "


Fuente: Montevideo Portal
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