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viernes, 25 de septiembre de 2015

La antena española que 'oye' a las naves europeas en el Sistema Solar


40 aniversario de la red de estaciones de seguimiento Estrack

La antena de 35 metros de la Estación de Espacio Profundo de Cebreros (Ávila) SERGIO GONZÁLEZ VALERO

TERESA GUERRERO
Cebreros (Ávila)ACTUALIZADO 25/09/201512:40

Una antena gigantesca de 35 metros de diámetro y 620 toneladas apunta al cielo de Cebreros (Ávila) para recibir las señales del espacio profundo. Es una de las tres antenas de la Agencia Espacial Europea (ESA) que sirven de enlace entre los científicos de la Tierra y las naves espaciales que exploran el Sistema Solar. Algunas de ellas se encuentran a millones de kilómetros de la Tierra, comoRosetta (en el cometa 67P-Churyumov Gerasimenko), Mars Express (en Marte) oGaia, que está realizando un mapa de estrellas de la Vía Láctea.

La estación de Cebreros forma parte de Estrack, la Red Europea de Seguimiento de la ESA, que este jueves ha celebrado su 40 cumpleaños. Al acto han asistido algunos de los principales responsables científicos de la agencia y Alaudin Bhanji, Project Manager de la Red del Espacio Profundo (Deep Space Network) de la NASA, con la que los europeos colaboran en varias misiones.

"Las señales que vienen del espacio son muy débiles. Nos llega un susurro y por eso tenemos una antena tan grande", explica Jesús Alonso, ingeniero del equipo mantenimiento y operaciones de la Estación de Cebreros (Ávila), que inauguró esta antena hace una década. "Hay que bajar a la Tierra y procesar las señales que envían los satélites, que están muy lejos y tienen poca potencia. Y nosotros somos el enlace", añade.

"Estas antenas son fundamentales para la investigación del universo que nos planteamos en la Agencia Espacial Europea (ESA). En primer lugar, porque al ser más grandes que las antiguas, podemos tener suficientes datos incluso yendo lejos pero, sobre todo, porque podemos construir una red alrededor de la Tierra con tres antenas similares que nos permiten acceder a cualquier punto del Sistema Solar de forma permanente, al margen de la rotación de la Tierra. Siempre hay una antena observando ese punto del Sistema Solar. Por eso podemos hacer el seguimiento de misiones a Marte o a Júpiter o a cualquier lugar", relata Álvaro Giménez Cañete, director de Ciencia y Exploración Robótica de la ESA.

Las otras dos antenas gigantes de la red de espacio profundo de ESA se encuentran en New Norcia (Australia) y Malargüe (Argentina). Y las tres son controladas de forma remota desde el Centro Europeo de Operaciones Espaciales (ESOC) en Darmstadt (Alemania).

Este trío de antenas será el que recoja las señales de la misión ExoMars 2016 a Marte, cuyo lanzamiento, previsto para enero desde Baikonur, ha sido pospuesto ocho semanas. La decisión, según explica Giménez, se tomó esta semana tras recibir una alerta por uno de los equipos de la misión, que podría causar una fuga de gas y como consecuencia de ello, provocar un fallo en el aterrizaje. "Debido a que la mecánica celeste nos permitirá llegar a Marte aproximadamente en la misma fecha que si lo hubiéramos lanzado en enero, hemos decidido no correr ese riesgo y posponer el despegue para investigar lo que le ocurre a este equipo", señala el científico español. Si se perdiera esa ventana de lanzamiento, habría que esperar un par de años para lanzar la misión que Europa lleva a cabo junto a la agencia espacial rusa, Roscosmos.
Las misiones del futuro

La gran antena de Cebreros está siendo mejorada para ser capaz de captar las señales que en un futuro cercano enviarán las próximas sondas de exploración que serán enviadas al espacio como Bepi Colombo, que será enviada a Mercurio n 2017, o JUICE al sistema de Júpiter (el lanzamiento está previsto para 2022, aunque tardará unos ocho años en llegar a su destino).

Estas misiones robóticas a destinos lejanos, señala Jesús Alonso, generarán mayores cantidades de datos que requieren aumentar la capacidad para transmitir datos. "Lo conseguimos con frecuencias mucho más elevadas o teniendo más antenas para combinar la señal y mejores satélites".

La mejora que obtienen al aumentar la capacidad de recibir señales de las antenas sería equiparable a "pasar de tener un modem con Marte a tener ADSL o fibra", compara Alonso mientras nos adentramos en el interior de esta antena, una habitación circular cuyo corazón es una suerte de gran horno microondas que alberga un espejo que refleja las ondas microondas que usan para comunicarse con las naves,

El ingeniero explica el sistema de ondas guiadas mediante espejos múltiples que reflejan todas las bandas de frecuencia. Los llamados espejos dicroicos son metálicos y reflejan y separan las señales transmitidas de las recibidas En otra zona están los receptores de la antena, que están criogenizados para reducir el ruido y permitir que se escuche mejor la señal que viene del espacio.

Con las futuras misiones de exploración a objetos del Sistema Solar, como JUICE a las lunas de Júpiter, los científicos intentarán averiguar si en otros lugares se dan las condiciones para que exista la vida: "La pregunta apasionante sería: si tenemos agua líquida, energía que es generada por las mareas debido a la rotación de la luna y el planeta gigante (en este caso Júpiter), y tenemos una composición química adecuada, es decir, existen los componentes naturales como el carbono, hidrógeno, fósforo, etc. ¿Por qué no puede haber vida? Muy elemental, muy simple, pero alguna forma de vida", reflexiona Álvaro Giménez.

@teresaguerrerof

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