blogger counters

sábado, 7 de mayo de 2016

Arqueología Imposible con Francisco González


Arqueología imposible



    Hoy os traemos a En la búsqueda una interesante entrevista con el redactor jefe de la revista Año Cero, pero no para que nos hable de su labor, durante más de dos décadas, en dicha publicación y sí para que nos comente sobre su nuevo libro "Arqueología Imposible. El legado de los maestros constructores" de Editorial Odeón


    ¿Cómo es posible que encontremos construcciones semejantes en puntos tan alejados del planeta? Como si de un relato de detectives se tratara, el autor va descubriendo asombrosos vínculos entre los maestros constructores de la antigüedad.
    Escrito por uno de los investigadores más respetados en el ámbito de las civilizaciones desaparecidas, Arqueología imposible pretende desvelar las claves ocultas tras algunos de los más insondables misterios de nuestro pasado.







La primera pregunta es lógica, ¿cómo surge la idea de realizar “Arqueología Imposible” con la Editorial Odeón?

Fue cosa de sincronicidades. Me gusta guiarme por “señales” y todas las señales apuntaban a Odeón. Supongo que era la única editorial que podía publicar Arqueología imposible, un libro que recoge mis investigaciones de muchos años, muchas palabras, ideas, hipótesis; pero también muchas fotografías, porque a veces es necesario ver para creer. Y más en el caso de este libro sobre objetos arqueológicos, algunos muy raros, prácticamente desconocidos. En el libro hay más de cien fotografías a todo color y sé que los lectores agradecen detalles así.
        El Parque Nacional Asuka, en Japón, contiene megalitos con mucho misterio


Desde hace dos décadas eres integrante de la revista Año Cero, gran parte de esos años como Redactor Jefe, ¿cómo ves el mundo del misterio, en general y el tratamiento que tienen los medios sobre él?

Es una pregunta difícil. Es obvio que mi respuesta es subjetiva, porque estoy dentro del establishment desde hace mucho tiempo. Pero no pierdo la perspectiva de las cosas. Leo mucha información general y siempre estoy atento a lo que se publica sobre nuestros temas. Lamentablemente, existen muchos prejuicios sobre nosotros, sobre quienes investigamos estos temas. En países como Gran Bretaña y EE UU, por ejemplo, hay más ecuanimidad a la hora de juzgar estos asuntos, menos ideas preconcebidas.


Quien se acerque a tu libro, ¿qué encontrará?, ¿qué pretensión tiene tu obra?

Encontrará lugares misteriosos, hipótesis sugerentes, leyendas olvidadas… Y una línea que parece conectarlo todo. Es una línea muy sutil, pero sustentada sobre las piedras con las que se construyeron muchos de estos enclaves. Göbekli Tepe, Karahunj, Çatal Höyük, los menhires horadados de las Islas Orcadas, de Armenia, los dólmenes de Japón… Quien lea el libro descubrirá que todos estos monumentos de la antigüedad tienen demasiados detalles en común, a pesar de que están separados por miles y miles de kilómetros, por océanos, por culturas diferentes… Pero hay demasiados detalles que coinciden. Yo ofrezco respuestas, pero también proporciono pistas para que los lectores saquen sus propias conclusiones. En ese sentido, mi pretensión es doble: ofrecer respuestas y hacer que el lector dude de todo lo que la historia oficial da por sentado.





El subtítulo del libro es muy sugerente: “El legado oculto de los maestros constructores”, ¿quiénes son esos maestros constructores?


No hace mucho, escribí un artículo en Año/Cero sobre el azul egipcio, un pigmento artificial, el más antiguo del mundo, que se fabricaba en el Antiguo Egipto… pero también en China. Pues bien, ahora resulta que los científicos han descubierto que ese color tiene propiedades semiconductoras, algo insólito. Pues con los “maestros constructores” ocurre igual. Yo defiendo que, como en el caso de los pintores egipcios y chinos, los antiguos constructores se integraron en logias secretas y poseían unos conocimientos que van mucho más allá de lo que acepta la ciencia oficial, y esos conocimientos probablemente no fueron cosa suya, sino que los heredaron de una civilización más antigua aún, de una cultura desconocida que vivió en un tiempo perdido, en una Edad de Oro, por usar el concepto de Helena Blavatsky.


¿Cómo has abordado la ejecución de la obra?. Te pregunto esto porque estamos ante un libro muy directo y con una edición sencillamente perfecta.

Trabajando duro y en contacto permanente con la gente de la Editorial Odeón. No ha sido sólo una colaboración, sino que ha existido complicidad. Creo que eso se nota en el resultado final. El libro es de los que ya no se hacen, porque es enormemente costoso y, sin embargo, su precio de venta al público es muy barato. Ni la editorial ni yo vamos a ganar dinero con este libro. Pero hay cosas más importantes que el dinero, como el prestigio y la satisfacción personal.




Interior del templo de Edfú, en Aswan (Egipto)

Hay construcciones muy similares, pero realizadas en puntos muy distantes del orbe terrestre y a veces, lejanas en el tiempo, ¿cómo podemos entender este punto?

Hace poco subí a mi facebook (arqueología imposible) una fotografía de lo que parecía la típica pirámide maya. Pero no estaba ni en México ni en Honduras, sino en Indonesia, en la Isla de Java. ¿Cómo es posible? Vuelvo al asunto de los maestros constructores y del legado de esa civilización perdida, que probablemente tuvo unos conocimientos asombrosos y una tecnología que les permitió desplazarse de un punto a otro de la Tierra… Lo explico en el libro.


Según Helena R. Olmo, directora de la revista CLÍO tu libro es “revelador que desmonta la versión oficial sobre el origen de la civilización”, ¿cómo es posible que se mantenga esa versión oficialista?

Es simple. La historia de la arqueología se apoya en miles y miles de libros, en los que están plasmadas las hipótesis oficiales de los científicos que han estudiado tal o cual asunto. Si aceptaran nuevas hipótesis, tendrían que quemar todos esos libros y reescribir la historia. Y no les interesa hacerlo, desde luego. Por ejemplo, la ciencia dice que los humanos poblaron América hace unos 16.000 años, entrando por Beringia, pero hay yacimientos en América del Sur datados en el 33.000 a. C. e incluso antes. ¿Por qué no aceptan que la humanidad es mucho más antigua? Quizá lo hagan dentro de 20 ó 30 años, quién sabe. 







Llegas a apuntar en el capítulo octavo del libro una más que posible conexión entre Sumeria y Nazca, ¿en qué se basa?

Y no sólo con Nazca. Los relatos sobre la creación de los antiguos pobladores de Perú son casi idénticos a los “mitos” sumerios, pero también a los de la mayoría de pueblos mesoamericanos, a los de los habitantes de Hawái, a los de Japón. De nuevo tenemos esa “conexión” que he mencionado antes, ese legado oculto que desarrollo en mi libro.



Francisco González junto a Latif Acar, descubridor de Ozkonak

Las profundidades marinas guardan muchos de los secretos de civilizaciones pasadas, ¿cómo podemos comprobar esas conexiones?

En las profundidades marinas y a muchos metros bajo tierra. La ciudad sumeria de Ur, por ejemplo, estaba más de siete metros enterrada bajo el suelo. No parece mucho, pero nadie la habría detectado a simple vista. Y en cuanto al mar, el problema no son Yonaguni, o Khambat o esos otros enclaves que están cerca del litoral, de las playas, a no muchos metros de la superficie… El problema es que tal vez los restos de la civilización perdida que nos precedió estén mucho más en el fondo, o sepultadadas bajo el hielo de la Antártida, o del Tíbet. Afortunadamente, en la superficie hay evidencias, pistas, que podemos seguir. Es como el hilo de un ovillo…


¿Qué tienen que hacer aquellos que se interesen en adquirir tu obra?

Lo tienen en la Casa del Libro, en muchas librerías pequeñas, en Amazon. Y también pueden pedirlo a través de la editorial Odeón (http://www.editorialodeon.com/tienda/Catalog/show/arqueologia-imposible-350858)


¿Qué proyectos futuros tienes?, ¿algún libro más en el horizonte?

Seguir buscando, aprendiendo… Leo mucho, reflexiono sobre lo que leo. Viajo a los lugares sobre los que he leído o al revés. Y sí, tengo varios libros en mente, pero uno muy especial… Espero poder hablar de él contigo dentro de no demasiado tiempo.




1 comentario: